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FELIPE VI, REY 
Suárez, el hombre que fue profeta en su tierra
Firme defensor de su tierra, recibió en 1997 la Medalla de Oro de la Comunidad, momento que aprovechó para defender el Estado autonómico
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Ical       23/03/2014
El presidente de la Junta, Juan José Lucas, impone la medalla de Oro de Castilla y León a Adolfo Suárez
El presidente de la Junta, Juan José Lucas, impone la medalla de Oro de Castilla y León a Adolfo Suárez
Aunque con el respeto de la corta distancia que separa Madrid de Cebreros, su tierra natal, la vida de Adolfo Suárez estuvo siempre muy vinculada a Castilla y León. La Comunidad, se podría decir, siempre le había debido algo a uno de sus máximos exponentes, un expresidente del Gobierno. Por ello, saldó esa deuda con la Medalla de Oro de Castilla y León, a propuesta del presidente de la Junta y con el respaldo de las Cortes. Esta máxima distinción, que solo ostentan otras cinco personas, la recogió el 22 de marzo de 1997 en el Monasterio de Nuestra Señora de Prado de Valladolid, no sin demora, pues le había sido concedida por el Consejo de Gobierno de la Junta tres años antes.

“Desde esa confianza y desde la esperanza de esa comprensión, les pido a todos disculpas por los retrasos que la entrega de la medalla ha ido sufriendo. Y por eso mi agradecimiento es doble”, se disculpó en aquel momento el político abulense. Pero no solo el perdón ennobleció la figura de Suárez, en una vida dura en la que padeció una larga enfermedad y sufrió la pérdida de familiares queridos. Como hombre de Estado y pilar fundamental de la nueva Democracia, plasmada tras la aprobación de la Constitución en 1978, el político abulense siempre defendió a las autonomías, una reiteración que no dudó en citar ante más de medio millar de invitados a la entrega de la distinción.

Así, en un acto que contó con la presencia de su predecesor en la Presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, y el entonces presidente de la Junta, Juan José Lucas, reafirmó su creencia en la unidad del Estado desde el sistema autonómico, una frase que bien podría adaptarse a los tiempos actuales, con los ecos separatistas que copan las portadas de los periódicos de este 2014.

Reclamó, en muchas de sus apariciones públicas y también al recoger la máxima distinción regional, la confianza en el esfuerzo solidario de todos los pueblos para superar los problemas del país, una cuestión que fue posible en 1976 gracias a que España “se puso manos a la obra”, frase que le gustaba repetir para invocar al optimismo de la sociedad. En este sentido decía que los castellanos y leoneses saben mucho de “ponerse manos a la obra”.

Optimismo y libertades

Y es que Suárez era una persona optimista, algo que trasladó también al mundo económico y social cuando España paría la Democracia, pero que no dejó de lado tras apartarse de la primera línea de la política.

El expresidente del Gobierno recordó en aquel acto de homenaje en Valladolid que “la libertad y la democracia colocaron a los ciudadanos cara a cara ante la verdad de España, la verdad de su pluralidad y su profunda unidad, ante la verdad de su realidad actual, con sus defectos y virtudes, fruto ellos de una historia común”.

De la misma forma que hace casi 40 años, abogaba al recibir la Medalla de Oro de Castilla y León por convertir “la angustiosa pregunta de qué nos va a pasar” en el “esperanzador interrogante de qué debemos hacer”. Por todo ello, se mostró convencido de que los valores de la transición siguen vigentes.

Juan José Lucas impone la medalla de Oro de Castilla y León a Adolfo Suárez.

Intervención de Adolfo Suárez en el acto de imposición de la medalla de Oro de Castilla y León.  

Calvo Sotelo, Adolfo Suárez y el presidente de la Junta, Juan José Lucas. 
 

Su vida en Castilla y León

La vida de Suárez siempre estuvo muy ligada a Castilla y León. Nación en Cebreros, por expreso deseo de su madre. Cursó estudios en el Colegio San Juan de la Cruz y en el Instituto de Enseñanzas Medias y pasaba largas temporadas veraniegas en el municipio abulense de El Tiemblo, junto a sus tíos.

Siendo joven y aún residiendo en su tierra natal Suárez comentaba a sus allegados que sería el primer presidente de la Tercera República. Continuando con su estancia en su tierra de origen, en 1948 se matriculó en Derecho en la Universidad de Salamanca, licenciatura que obtuvo en 1954, realizando en este época el servicio militar en Melilla.

A mediados de los años 50 es cuando se marchó a probar suerte en Madrid para ayudar a su familia y aunque llegó a plantearse ingresar en el seminario, finalmente empezó a trabajar en el Gobierno Civil como responsable de los ayuntamientos de la provincia. Como anécdota, por aquellos años se presentó como extra para el rodaje de ‘Orgullo y pasión’ que tuvo lugar en Ávila, ciudad a la que siguió vinculado y donde conocería a la que se convertiría en su esposa en 1961, Amparo Illana.

Procurador por Ávila

Volvió a tener muy presente a la Comunidad en 1967, cuando se presentó como procurador por Ávila a las Cortes y desde su puesto como director general RTVE realizó una magnífica promoción de la ciudad amurallada que le sirvió para su personal campaña electoral. En las elecciones de octubre obtuvo la confianza de 34.003 votantes, sólo superado por el entonces alcalde de la capital abulense.

En 1968, se convirtió en gobernador civil de Segovia. En este cargo tuvo que enfrentarse al derrumbe del conjunto residencial Los Ángeles de San Rafael, en junio de 1969, en el que fallecieron 58 personas. El suceso se produjo por una negligencia de su promotor, Jesús Gil y Gil. Por su actuación ante la tragedia, Suárez fue condecorado con la Gran Cruz del Mérito Civil.

En su carrera a la Presidencia, ni después, nunca olvidó su tierra natal, a la que volvía cuando podía, en especial a su pueblo, Cebreros. 

Adolfo Suárez en un acto en la Usal. (Foto: Eduardo Margareto)

El primer presidente de la Democracia en la Universidad de Salamanca. (Foto: E. Margareto)

Adolfo Suárez saluda a simpatizantes en la Plaza Mayor de Salamanca. (Foto: E. Margareto)

Adolfo Suárez saluda a Juan Vicente Herrera, en el ayuntamiento en 2001. (Foto: M. Martín)

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