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Zapatero mostró de nuevo delirios de grandeza , totalmente ajeno a lo que ocurre en nuestros pueblos y opta por regodearse en constantes ataques al PP, quien parece tener la culpa de todo y le acusa otra vez de apropiarse de los símbolos de todos, símbolos que el PSOE quiere postergar y desposeer de contenido. Al PSOE le escuece que alguien hable del castellano, sí a todas las lenguas, pero un gran sí al segundo idioma más hablado en el mundo. Además osó criticar al PP por pesimista, ¡cómo para no estarlo!
Nuestro paisano no puede seguir engañando a los españoles, nos pide paciencia pero exigimos que gobierne, que tome medidas ante un vendaval en forma de crisis que puede desmoronar a un país que no quiere un Gobierno de tancredismo, un Gobierno distraído en otras cosas, alejado de los problemas, deseos y sentimientos de los ciudadanos.
Y es que España y los españoles, como el lema del mayo francés, no quieren sobrevivir, sino vivir. Vivir en la tan cacareada igualdad y solidaridad, pero a Zapatero le pesa más un estornudo en Cataluña o el País Vasco que una pulmonía en regiones como Castilla y León, y es que para la mayoría vivir se ha convertido en un lujo.
Al presidente del Gobierno le ha salido un inmenso grano, y lo sabía, pero no hizo nada permitiendo un fuerte incremento de la presión fiscal y un alarmante incremento del paro como en los “mejores tiempos de la era González” y subiendo con la previsión de superar los tres millones de parados, ¡todo un récord! Me pregunto si Zapatero está embrujado por él mismo, si se cree lo que dice, si es consciente de que pisa un suelo muy resbaladizo, con unos fondos del Estado en “estado de coma”.
Ante este panorama los socialistas centraron el debate en el aborto, la eutanasia y el laicismo, porque de la crisis cuanto menos se hable mejor. Hablaron de políticas sociales y de libertad, pero detrás, y lo dice también IU, aparece el fantasma de las medidas antisociales, del recorte de libertades, del fuerte incremento de los precios, de la drástica subida de la luz o de sus múltiples cheques-regalo.
Finalizó el Congreso Socialista donde no se habló de futuro, ni de soluciones, donde los de mayor edad “fueron nominados y salieron de la casa”, un Congreso donde la presencia de Castilla y León no salió reforzada en su cuota de poder.
Mientras el PSOE sigue haciendo piruetas, el rodillo de la gran crisis económica está a punto de planchar a un Gobierno al que no le importa que más de 120.000 familias españolas no puedan pagar sus hipotecas.
Zapatero dijo que no nos va a fallar, me cuesta mucho creerle y es que el socialismo que lidera está hecho de hojalata, hueco de ideas y de sentimientos. Pienso que Zapatero no hace felices a los españoles.
Ahora al PP sólo le resta trabajar, con humildad y honradez, con el reto de que la gente nos entienda desde el mañana.
Ana María Guada Sanz. Portavoz del PP en el Ayuntamiento de León
