Jueves 24 de mayo de 2012 | Actualizado a las 19:42 h.
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que este índice sea inferior a 10 miligramos/ litro. Tras las diversas medidas realizadas ha saltado la alarma al detectarse concentraciones superiores a los 110 miligramos/ litro. Varios estudios han demostrado que la ingestión de arsénico inorgánico puede aumentar el riesgo de cáncer de la piel y de cáncer del hígado, la vejiga y los pulmones. La inhalación de arsénico inorgánico puede aumentar el riesgo de cáncer del pulmón.
En nuestros días encontramos el arsénico en diversos productos, en concreto en los abonos y plaguicidas. En las subcuencas del Órbigo y el Tuerto hay cultivos de maíz y remolacha en donde se aplican diversos productos que tienen como componente el arsénico. Con el regadío, la lluvia y otros fenómenos de la erosión de los suelos, las sustancias plaguicidas y fertilizantes se filtra al subsuelo, contaminando posteriormente la capa freática y los pozos que suministran agua potable a las poblaciones.
Otro principal foco de contaminación de la capa freática es el mal uso que se hace de los pozos ciegos de aguas negras. Hay viviendas que utilizan estos pozos para recoger todas las aguas residuales, fecales, sucias y contaminadas; pero que luego contaminan los pozos de agua que usa para el consumo humano.
Por tal motivo en este problema de Salud, Agricultura y de Medioambiente, deben de intervenir las respectivas Consejerías de la Junta de Castilla y León para:
• Promover mecanismos financieros y facilitar líneas de crédito que permitan reemplazar las sustancias que pueden contaminar.
• Prohibir la producción, importación y el uso agrícola de productos peligrosos como son los plaguicidas, abonos, insecticidas y otros productos que contengan arsénico.
• Realizar investigaciones epidemiológicas y sobre los niveles de contaminantes en cursos de agua, alimentos y leche materna, especialmente en las áreas más castigadas por la contaminación.
• Crear un programa de prevención de la contaminación por residuos que contemple la prevención del consumo y vertido de productos contaminantes.
• Dar origen a una campaña de difusión de información desde el Gobierno de España y las Comunidades Autonómicas, en colaboración con entidades vecinales y de consumidores destinada a evitar el uso de sustancias nocivas.
• Implementar un plan de reemplazo de envases desechables de plástico y de recuperación de la fracción orgánica para producir abono.
• Otorgar un tratamiento completo a residuos de las aguas fecales.
• Prohibir el vertido de residuos industriales al sistema de recogida de aguas fecales y alcantarillado general.
Concretamente en la provincia de León esperemos que se regulen de una vez por todos los sistemas que se utilizan en el tratamiento de plagas o abonos en la agricultura extensiva de las riberas de la meseta.
Las autoridades que tienen competencia en medioambiente deben de controlar también los pozos ciegos de aguas negras que se han construido al lado de las casas y urbanizaciones semiclandestinas. Estas aguas negras contaminan los pozos, manantiales y la capa freática, con sus propias aguas contaminadas.
Se debe de analizar también la salubridad de las aguas potables de las subcuencas del Esla y Porma, ya que, en estas riberas se realizan cultivos extensivos de maíz, remolacha a los que se tratan con fertilizantes y pesticidas contaminados con arsénico, que pueden contaminar las aguas de las poblaciones.
El asunto de Nistal es vital también para los vecinos de La Vega del río Tuerto y no se debe escatimar esfuerzos tanto para el abastecimiento de agua a las poblaciones como para eliminar las causas que lo han originado. Desde la solidaridad con los afectados, exigimos una acción pública inmediata por parte de la Administración autonómica.
Fernando Ledesma Rubio. Geógrafo y candidato del partido Ciudadanos en León.
