Jueves 24 de mayo de 2012 | Actualizado a las 19:42 h.
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...Y digo fracaso porque ni ha alcanzado el número de asistentes a las anteriores, ni, por lo tanto, menos aún, los ha superado, que era su objetivo, y ello, insisto, a tan pocas fechas de que se apruebe el nuevo Estatuto.
Se hace raro recorrer hoy la mayoría de las páginas web del leonesismo y no encontrar ni en la de la UPL, ni en la mismísima de Ciudadanos por el Reino de León, que sigue poniéndose a punto por los siglos de los siglos, el menor análisis de lo sucedido ayer. Tal parece que ya se está a otras cosas de las que quizá dependa más el porvenir, al menos, de alguno.
Lo que durante algún tiempo se mostró, o se pretendió mostrar, como un movimiento social independiente de cualquier partido político, e incluso apolítico -término éste mal usado frecuentemente en sustitución de apartidista-, etc. etc. (es decir, todas esas cosas que no me creo), se ha demostrado lo contrario. Flaco favor le ha hecho al denominado leonesismo social -¿puede haber otro? ¿el leonesismo político no es también social?- desde el cacareado apoliticismo su portavoz y presidente, Felix Pérez Echevarría, al acabar proclamándose como candidato a la Secretaría General de la UPL. Para este viaje no hacían falta alforjas. Personas hay que han sentido esto como un intento de utilización en su beneficio propio de todas las movilizaciones anteriores. Y es que a todos les, nos, gusta saber las primeras y también las segundas y terceras intenciones de cada cual y cosa.
No obstante, las presencias, y las ausencias, de otros dirigentes de la UPL no vienen a señalar nada bueno en el presente pre-congresual de la UPL, más bien todo lo contrario. Todo parece indicar que, aún cuando al final todos harán cantos al espíritu unitario, al menos en un primer momento, la UPL llega a su congreso más dividida que nunca. Y de ahí la conveniencia de que algunos sientan la necesidad de radicalizar sus posiciones. Esta abierta la carrera del “y yo más leonés que tú”. No solamente se hace preciso adueñarse del término político leonés de puertas afuera -los demás somos traidores, castellanistas, u cosas peores- sino incluso en el seno del leonesismo, de la UPL.
Consulto los resultados electorales en las elecciones autonómicas en León y en León, Zamora y Salamanca desde 1983 (el primer estatuto de la Comunidad fue de 25 de febrero de 1983) y veo que, en principio, cuando el leonesismo se pone estupendo y se apropia del carácter leonés de quien con ellos no va, más que nada se pone orejeras y obvia que, elección tras elección, la mayoría de los leoneses, entre los que me incluyo, y tan de ley, como mínimo, como cualquiera de ellos, vota conscientemente opciones políticas que optan por la permanencia de León, provincia y reino, en la Comunidad de Castilla y León, y se hace, sin complejo alguno, y sintiéndose tan leonés como el que más. Así que, no estaría mal, que nadie se apropiase de las credenciales de “leonés”. Y esto no se me traduzca como que se esté de jauja o fetén y todo sean maravillas.
Sólo me quedan tres preguntas. ¿Abel Pardo no se manifestó porque no se incluía en la reivindicación el Distrito de Braganza, Portugal? ¿Francisco Fernández, a la sazón alcalde, se manifestó sólo desde el Edificio Fierro -un tercio más o menos del recorrido- porque lo que él reivindica es la autonomía uniprovincial? ¿Los que no fuimos…qué?
Faltan veintisiete días para el congreso de la UPL, mucho parece lo que aún nos queda por ver.
Juan García Campal
http://juancampal.blogspot.com/
