Jueves 24 de mayo de 2012 | Actualizado a las 19:42 h.
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Hoy vuelve a ser el día de Las Candelas. El día de la luz. Y vuelve a ser, en San Miguel de Escalada, el día de la "no luz". Del año pasado a hoy nos han engatusado con unos juegos de artificio: con unas farolas, (¡pobres farolas estériles!) a lo largo de la cuesta que sube desde el pueblo hasta el Priorato; y con unos postes salvajes por el monte, con unos cables estériles, colgajos para los grajos negros del monte del Encinal. Y nos han engatusado con promesas y con cuentos chinos... a cambio de que estemos calladitos, pacientes, resignados y atontados. Pero, ¡seguimos sin luz!.
Tenemos lo que nos merecemos. Y no tenemos lo que no llegamos a merecer, porque no lo luchamos. Porque no lo exigimos. Eso es.

Pero bien: Yo me voy de fiesta a mi pueblo, La Seca... ¡que es mucho más guapo, claro que sí! Y además, es mucho más listo. Le acaban de restarurar la ermita al santo: San Blas. Y las perras las ha puesto la Junta de Castilla y León. Todas. Y frescas; y rápidas. Y eso que la ermita no es ni bien de interés cultural (BIC). El alcalde de Cuadros, Marcos Martínez, es diputado en la Excelentísima Diputación de León, y procurador en Valadolid, y ha firmado la obra recibida, terminada y flamante, con un modesto "bic", de punta fina y tinta azul; que escribe fino, y azul.
Las cosas son así.
"¡Si vas a San Blas, echa un baile por mí!"...
Tengo en mi retina y en los tímpanos de mis oidos aquellos bailes en el salón de Efigenio. Yo era un niño. Me gustaba sorprender a las parejas de jóvenes ennoviados - y de maduras parejas, también -, deslizando sus pies juntos e inusitadamente acompasados en el suelo de cemento gris. La orquesta de músicos, - cuatro, no más : batería, trompeta, acordeón y saxofón - hacía los bailes interminables, pieza tras pieza...


