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Esta técnica elimina por completo el tejido de la próstata agrandada por medio de la vaporización. De manera simultánea coagula los vasos sanguíneos, evitando prácticamente la posibilidad de sangrado, que es siempre la gran preocupación de los urólogos en la cirugía de la próstata.
La gran ventaja de esta cirugía es que es mínimamente invasiva y ofrece resultados duraderos evitando los riesgos típicos y complicaciones habituales de los métodos tradicionales. Permite retirar la sonda del paciente en un periodo máximo de 24-48 horas y éste empieza a orinar espontáneamente y elimina la posibilidad de reabsorción de líquidos.
Otras de sus ventajas son que se puede administrarse en régimen ambulatorio o con ingreso hospitalario mínimo, entre 12 y 24 horas; virtualmente sin pérdida de sangre; ideal para pacientes de alto riesgo en tratamiento anticoagulante; alivio rápido de los síntomas; recuperación rápida de la actividad normal del paciente; ausencia de incontinencia e impotencia en estos cinco años de seguimiento en la Clínica Mayo.
