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Así, tras la tradicional misa y antes de las típicas tres vueltas al santo, perros de todas las razas y nombres se han puesto a la fila junto a sus orgullosos dueños para participar en este acto que organizan entre la Asociación Protectora de Animales y la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio.
Una manera perfecta para poner punto y final a la celebración de San Antón, que comenzó con la tradicional hoguera donde se recitaron los graciosos refranes al santo, se subastó el ‘gochín de San Antón’ y se repartió el pan sin sal llamado cotino y el vino caliente con miel y orégano conocido como fervudo.
La tradición
En el siglo III, San Antonio Abad vagaba por el desierto egipcio. Allí creó una comunidad de hombres solitarios que paseaban su soledad en retiro por la inmensidad de los mares arenosos. Ese grupo que fue conformándose entorno a la fe cristiana y su relación con la naturaleza hizo que su ‘capataz’, San Antón, fuera acogido por la “pascua cristiana” como patrón de los animales.
Desde entonces, la tradición lleva a que los leoneses, en esta festividad, saquen a sus mascotas a las calles. Con el paso de tiempo, el tipo y número de candidatos a ser bendecidos ha variado sustancialmente, acorde con unos tiempos en los que el animal ha variado su papel dentro de los roles ‘familiares’. Se los bendice porque son creación de Dios, al igual que el hombre, porque sirven de alimento y porque dan compañía. El animal conforma una parte sustancial en la creación.
El párroco bendice las dos mascotas de un joven. (Foto: J. Coca)
Se formaron colas para los dueños llevaran sus perros a ser bendecidos. (Foto: J. Coca)

