El perro, de nuevo, el mejor amigo del hombre por méritos propios. Fuentes del servicio de Emergencias 112 de Castilla y León informaban en la mañana del domingo de que un varón de 37 años, P.S.F., había resultado intoxicado por la inhalación de humo después de que se registrara un incendio en su domicilio. Pero todo suceso, tiene su intrahistoria y en este caso el incidente deja otra de esas historias de la complicidad entre hombres y perros.
Según han informado fuentes municipales, el fuego se originó en el número uno de la calle de Los Abetos, en La Bañeza, sobre las 10 de la mañana debido a un cortocircuito que se originó en la cocina, o esos son, al menos, los primeros indicios. En el interior de la vivienda se encontraba el herido, dormido. Pero allí se encontraba también su perro que, al percatarse de la humareda provocada por las llamas, comenzó a ladrar insistentemente hasta que consiguió despertar a P.S.F.
Acto seguido, el inquilino trató de sofocar el fuego con un caldero de agua y evitar que las llamas se extendieran, sin mayor fortuna. Fue entonces cuando decidió abandonar su casa y alertar a los vecinos, que contactaron con el servicio de Emergencias 112. Hasta allí llegaron varios agentes de la Policía Local bañezana que sofocaron finalmente el incendio con sus extintores de emergencias hasta que llegaron los voluntarios de la brigada de obras del Ayuntamiento, que atienden el camión de bomberos de la localidad.
La rápida actuación de los agentes bañezanos impidió que el fuego se propagara y a la llegada de los voluntarios del Ayuntamiento las llamas prácticamente habían desaparecido, aunque fueron estos últimos quienes pusieron fin al fuego definitivamente, pero lo más importante, sin lamentar pérdidas personales gracias a la voz de alerta del perro de P.S.F. al que puede decir que le debe la vida.