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Salud con luz natural
Sus efectos sobre el organismo justifican que la tengamos más en cuenta en la vida cotidiana
Integral
28/03/2011 (19:07 horas)
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La luz del sol hizo posible la vida en la Tierra, y proporciona vitalidad y salud a cada uno de los habitantes del planeta. De hecho, los seres vivos somos, literalmente, antorchas luminosas, aunque los humanos no seamos capaces de apreciar a simple vista nuestra propia luz. Todo lo orgánico centellea ligeramente, en una longitud de onda entre los 160 y los 800 nanómetros. Cada célula viva emite luz con una intensidad mil veces por debajo de la sensibilidad de la vista, pero puede ser fotografiada y medida.

Aún se desconoce prácticamente todo sobre el significado y las funciones de esta luz, denominada biofotónica. Quizá guarde relación con la fuerza vital de la que hablaron los pioneros del naturismo o las energías a que se refieren las medicinas orientales. Fritz-Albert Popp, uno de los descubridores de la luz biofotónica, está convencido de que sí. Según él, esta emisión sería el sistema de comunicación básico entre las células de un organismo. Sería una de las claves de la vida.

El mensaje de los biofotones

La hipótesis explicaría cómo es posible que haya orden en las 100.000 reacciones químicas que se producen por segundo en cada célula del cuerpo, cómo es posible que cada una sepa lo que tiene que hacer. En consecuencia, la pérdida de coherencia en el campo energético lumínico podría ser la causa de muchas enfermedades, en especial de aquellas que aún no se comprenden ni tienen un tratamiento eficaz.

Estudios realizados en Rusia, China y Alemania sugieren que el cuerpo está recorrido por autopistas de información a base de luz que se corresponden con los meridianos descritos por la medicina tradicional china. Pero, ¿cómo puede la luz servir para comunicaciones tan complejas? Según Popp, es posible porque la biofotónica es una luz coherente, como el láser, es decir, su ritmo de emisión es constante.

Ritmo sincronizado

Este tipo de luz ordenada (en comparación a la difusa de una bombilla o del sol) es capaz de transmitir información, como bien saben los técnicos en telecomunicaciones. En el laboratorio, Popp ha observado que las células que pueden verse entre sí emiten luz con un ritmo sincronizado. En cambio, si se las separa mediante barreras opacas, cada una va por su lado.

Todavía no ha sido posible descodificar la información contenida en la luz biofotónica, aunque se pueden comprobar sus efectos. El biofísico Xun Shen, de la Academia China de la Ciencia, colocó células sanguíneas de cerdo en dos contenedores de cristal cercanos. En uno introdujo sustancias que causaron una reacción de rechazo en las células y, curiosamente, se produjo la misma respuesta en las células que estaban en el vaso de al lado. Cuando Shen colocó una lámina entre los dos vasos, el fenómeno no se produjo.

Las células buscan y necesitan luz

Otras investigaciones realizadas en Estados Unidos han demostrado que las células necesitan y buscan la luz: se dirigen hacia ella para recibir, al parecer, la información que transporta.

Sin embargo, para los científicos que no hayan profundizado en el tema, los biofotones no son más que residuos de la actividad metabólica celular. Contra este prejuicio luchan más de 40 grupos de investigadores de los biofotones en universidades y centros avanzados de todo el mundo, donde se han descubierto fenómenos como que los organismos enfermos emiten patrones de luz distintos a los sanos. Son irregulares, con puntos altos y bajos. Por ejemplo, la luz emitida por las personas enfermas de cáncer tiene una asimetría peculiar.

Papel fundamental

Todo indica que la salud no depende sólo de intercambios químicos, aunque esta sea, todavía, la creencia de la medicina convencional. La luz desempeña seguramente un papel fundamental. Los hallazgos hacen posible concebir tratamientos que actúen sobre las emisiones de luz en el ámbito celular.

Por ejemplo, se podría ordenar a las células cancerígenas que no se multiplicaran y que volvieran a desempeñar su función fisiológica. Por ahora, los tratamientos que utilizan la luz están lejos de alcanzar este nivel, pero existen terapias sencillas que han demostrado su eficacia.

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