Opinión
OPINIÓN POR LUIS ARTIGUE
Romeo y Julieta 
Ella del PP; él del PSOE: ambos pertenecían a partidos políticos distintos y por eso su amor era imposible.
26/06/2013
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LA NOTICIA ILUMINADA DEL DIA
   Oh, sí, ella era una de esas señoritas contundentes que ejercían su mucho poder de un modo que sólo podría explicar una nueva ciencia médica que habría de llamarse NEUROUROLOGÍA; él por su parte era un  rudo y sindicalistamente agropecuario muchacho no nacido sino crecido en la tierra en medio de un surco como sabemos que en pueblos como Cabreros del Río ocurre a veces gracias a que nos lo ha enseñado la película AMANECE QUE NO ES POCO.

   Pero estaban predestinados.

   “La política crea extraños compañeros de cama”, dijo una vez Wiston Churchil. “No es la política sino el matrimonio”, le replicó Groucho Marx… Sin embargo aquello tan magnético que había surgido entre ellos no era tensión sexual no resuelta ni tampoco tensión política sino, al parecer, incipiente y disimulado y puro amor prohibido.

   Se encontraban en los plenos de la Diputación Provincial y, para disimular, o se insultaban o directamente se ponían querellas en el juzgado: a él se le erizaba la barba blanquecina y gatuna de Unamuno al llamarla “la bruja del palacio”; a ella se le agrandaba la pequeñez gritona de niña sin juguetes en los turnos de réplica cuando mandaba callar y tomaba la palabra presidencial y era como si irrumpiera la noche en el salón de plenos.

   -Lo nuestro no puede ser: tú eres del PSOE; eres un Montesco…

   Pero a veces llega a tu vida alguien de quien no puedes pasar por mucho que lo intentes.

   Surgió el amor. El amor es más poderoso que la muerte, escribió WILLIAM SHAKESPEARE, así que como no lo va a ser más que la lealtad política: él le dijo a su partido que su lealtad le duraba lo que le durara el cargo aparentemente porque se había acostumbrado al mando el cual quería conservar hasta la muerte como Franco y se resistía a no seguir chupando del bote del poder, pero en realidad porque quería abandonar el PSOE para lograr, ya sí, consumar el amor.

   Él se fue del PSOE con rumbo a su destino. Ella le recibió con los brazos y los sueldos del grupo mixto abiertos. Se retiraron las querellas interpuestas, por supuesto. Y, por decirlo con palabras de un cuento de Álvaro Cunqueiro, “finalmente los dos se miraron con una de esas miradas que tan sólo suceden en los grandes amores”…

   ¡Que historia tan hermosa!

   Hasta en el corazón de los adobes despierta la emoción.

Luis Artigue

www.luisartigue.es 

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