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OPINIÓN POR POLO FUERTES
Romanos y astures primos carnales
Hace un cuarto de siglo, más o menos...
22/07/2010
CON VENTANAS A LA CALLE
... nacía en Astorga una corriente cultural  romana, que desenterraba más de dos mil años de su historia. Eran los primeros palos del sombrajo de lo que, al año siguiente, iba a ser la celebración del Bimilenario de Asturica Augusta. Las fuerzas vivas de la ciudad pusieron todas su granito de arena para que el acontecimiento fuera todo un éxito en conferencias, vivencias y las propias fiestas de Santa Marta, una ilustre esclava romana que patrocina en el cielo la muy ilustre ciudad de Astorga.

Eran años de zozobra política sosegada. En 1983 los comicios locales astorganos habían propiciado un maridaje contra natura, entre los socialistas que encabezaba Juan José Alonso Perandones y los falangistas capitaneados por Recaredo Bautista Suárez. Pero ahí estaba ese matrimonio de conveniencia, en el que la Alcaldía recaía en el camionero Bautista y la gestión pura y dura en el joven catedrático de Literatura Perandones.

Y llegaron las fiestas de aquel agosto de 1986. Como reconocimiento a la celebración del bimilenario se programaron los fastos del Gran Circo de Asturica Augusta, de la mano del concejal de fiestas Juan Pablo González Villalibre, que revolucionó lo que hasta entonces eran las fiestas anodinas de Astorga. Con la perspectiva de la participación ciudadana por bandera, Villalibre se sacó de la manga una serie de actos de ¿carácter romano?, que hicieron las delicias de propios y extraños, entre los que hay que destacar las carreras de camas, las carreras literas o las carreras de cerdos ensebados, el mercado romano o los juegos del Gran Circo de Asturica Augusta, con una serie de números que, a veces, parecían ubicar al espectador en un coliseo romano, a celebrar entonces en la plaza de San Roque, hasta pasar después a la plaza de toros, recién rehabilitada.

Una preparación que desde el principio contó con la inestimable colaboración de uno de los grupos de carnaval de La Piñata, encargado de las escenificaciones del imperio, capitaneados todos ellos por Emilio Santos, ‘El Pertiguero’ de la Catedral, convertido en Emilius Primus ("no me llames primo, Polo, que ya bastantes sobrinos tengo”, me comentaba en una de las entrevistas que le hice), Caesar Imperator.

Todo esto fue el embrión de lo que hoy, ya fuera de los festejos de Santa Marta, comienzan este fin de semana, pero ahora con el acompañamiento de los astures (acentuado en la A por los leonesistas locales), en los que las luchas intestinas que no debieron ocurrir hace más de dos mil años, se repiten y reiteran, a la vez que, cada año, se sacan a relucir nuevos números o se inventan ¿viejas tradiciones? de ambos pueblos.

Se potenciaron el mercado romano, la acuñación de monedas, la ambientación de bares, cafeterías y restaurantes, la gastronomía bimilenaria o la instalación de campamentos de astures y romanos, a la vera del lienzo norte de la muralla, en el Campo del Melgar. Todo ello de la mano del nuevo Caesar Imperator, Josefus Orologius Primus (Pepe el relojero), en el lado romano y el gran jefe Sebius para los astures.

Desde entonces, cada año por estas fechas el, en aquel entonces, teniente alcalde, y desde hace casi 20 años regidor de Astorga, Juan José Alonso Perandones descuelga de su fondo de armario el traje de tribuno de Asturica Augusta y se mezcla con los extras astorganos romanos y astures, que componen las filas multicoloristas de estas conmemoraciones, en esa película que protagonizan los primos carnales, astures y romanos.

Juanjo Perandones fue, con su ejemplo, el primero en manejar aquella participación ciudadana que pregonaba su concejal de fiestas Villalibre. Porque había que desmembrar los tiempos de gestión y ejecución de los de diversión. Ambos importantes en su justa medida. Un personaje en el que quizá debería mirarse  su correligionario y jefe de partido, Rodríguez Zapatero, para poder iniciar el camino de la participación ciudadana en esta fiesta fúnebre que la crisis nos ha puesto en la bandeja del quehacer diario.

Porque la diversión, la sana y completa diversión, no debe estar reñida con la gestión. Juanjo lleva casi 30 años al frente de los destinos de Astorga, poniendo siempre por delante su ideología progresista, en una ciudad netamente conservadora como es Astorga. Lo de Zapatero…, ¡Ay Dios, que nos hundimos!

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