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Los que nacimos en la posguerra de la contienda incivil vemos ahora con sobresalto y zozobra que lo que interesa a los vencederos de cualquier comicio político es borrar del mapa a su oponente, a su enemigo. ¡Ay que pena! Sin saber que después, al no tener oponente, se lo tendrá que inventar, si no le sale un rival contestón que lo puede echar de la arena del espectáculo en las próximas elecciones. O en las otras próximas.
Todo está inventado. O casi. Todo está escrito. O casi. Por eso, en estos 35 años de vida democrática he conocido desde mi asiento de barrera, en el coso de la curiosidad, el transcurrir de dos ayuntamientos que han sido mi mejor lección política y periodística, sin entrar nunca, Dios me libre, en el tinglado que puedo presenciar en el ruedo, sin el peligro de tener una cogida del toro municipal. Sólo he sido testigo, notario de cargo de los respectivos quehaceres municipales, mientras un partido gobernaba y en la oposición otro, con vocación de gobierno, va atravesando el desierto de la espera, con mayor o menor acierto, para llegar un día a obtener el bastón de mando.
Estos dos ayuntamientos son el de la ciudad en el que nací y vivo, La Bañeza y el de la ciudad hermana y vecina, Astorga. En abril de 1979 ganó las elecciones en el primero de los citados y en el astorgano la opción que se había conformado bajo las siglas de la UCD. Casi estaba cantado como imitación a lo que ya era una realidad en el Gobierno Central. Mientras que el bañezano estuvo seguido por una agrupación independiente con cuatro concejales y dos conseguía el Partido Comunista. Y en el de Astorga venía a ser parecido.
Cuatro años después, en La Bañeza volvía a ganar el mismo partido, pero con la nominación de opción independiente, al desaparecer UCD y ocho concejales, aparece el PSOE con tres y Alianza Popular con dos. Mientras que en Astorga el PSOE apuesta los resultados con seis concejales, seguido de otros seis concejales de AP y tres una agrupación independiente con tintes falangistas que se une a los socialistas para gobernar y dos más que no recuerdo su ideario.
En la siguiente, en La Bañeza sigue todo igual (o casi) y en Astorga se afianza el PSOE que tiene que quedar 18 meses en la oposición (atravesando un desierto pequeñín) al unirse los cuatro partidos restantes para quitarle el gobierno. En el 1991 los bañezanos prosiguen en sus resultados, mientras que los astorganos le dan al PSOE carta blanca de gran mayoría absoluta para su gobierno municipal.
El PP pierde en 1995, en La Bañeza por un concejal la mayoría absoluta y el gobierno, al unirse UPL (seis concejales) y el PSOE (tres concejales), después de ascender la corporación de 13 a 17 ediles. Mientras que en Astorga sigue todo igual: el PP prosigue atravesando el desierto, cambiando de candidato y candidatura cada cuatro años, sin que hasta ahora, 15 años después, se vea en el panorama, y a corto plazo, un cambio drástico en los resultados electorales para desbancar a los socialistas del gobierno municipal.
No así en La Bañeza que el desastre del PP se ha ido acrecentando, precipitándose por el terraplén de las luchas intestinas, cambiando la tortilla del gobierno municipal para el PSOE. Hasta tal punto actual que, a tres meses de las elecciones municipales, el partido conservador bañezano no encuentra un cabeza de lista para presidir su candidatura, a pesar de que sus responsables provinciales y comarcales buscan y buscan con candil una figura que haga sombra al actual regidor.
Creo saber que el PSOE bañezano ha seguido la tónica que encabeza esta columna, los de rival te doy y no enemigo. No ha hecho como sus mandatarios a nivel nacional que en los primeros cuatro años de gobierno (del 2004 al 2008) intentaron borrar del mapa al PP, con los resultados ahora visibles en las encuestas. Hace poco, un responsable socialista bañezano me transmitía esta preocupación de no tener enfrente un partido fuerte (o casi) en la oposición. La UPL ha quedado borrada del mapa en dos mandatos. Las agrupaciones independientes no tienen cabida en la mente de los votantes de La Bañeza y el PP…, de momento, no hace cabeza hasta el día de Santa Rita de Casia, cuya onomástica se celebra en el martirologio católico el día 22 de mayo. Dios nos coja confesados.
