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Rabanal del Camino-Ponferrada
Es esta la etapa más larga de la Ruta Jacobea a su paso por la provincia leonesa...
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Isabel Herrera       29/05/2010
...Tendrá que sudar el peregrino los ocho kilómetros de subida hasta Foncebadón, la mayor altura de toda la ruta francesa que se alza 1.504 metros sobre el nivel del mar. A mitad de trayecto, la Fuente de los Peregrinos le invitará a tomarse un respiro. Silencio para ahorrar energías y para disfrutar de las vistas del Monte Teleno, probablemente cubierto de nieve, y la Maragatería.

Las ruinas del pueblo de Foncebadón, en lo alto del monte Irago, guardan una especial complicidad con los peregrinos que anhelan ya encontrarse con la Cruz de Ferro, lugar señalado de la Ruta Jacobeo donde el viento jamás da tregua. Vencido por el esfuerzo e instigado por la emoción, el corazon se acelera y, casi seguro, se erizará el bello ante la humilde cruz de hierro colocada sobre un largo palo que se sustenta por el montón de piedras que, a su paso, han ido dejando los romeros, en ocasiones, acompañadas de un deseo. La costumbre unida a la superstición obliga a lanzarla de espaldas a la cruz.

 

Como si sellara el cumplimiento de la penitencia, la Cruz de Ferro inicia también la bajada que encamina los pasos del peregrino en busca del Bierzo. A cuatro kilómetros, en Manjarín del Camino sólo saldrán a saludar Tomás y Paulino. Este pueblo quedó completamente deshabitado a mediados del siglo pasado, pero en el año 93 un ermitaño de nombre Tomás que se hace llamar ‘El último templario’ devolvió a la vida este pueblo donde ha puesto un refugio al servicio de los peregrinos a los que recibe a toque de campana, como solía hacerse antaño para que estos no se perdieran en los días de niebla.

Por si el caminante decidiera modificar su trayecto, un cartel le indicará por dónde se llega a Roma, Finisterre, Jerusalén o el mismísimo Machu-Pichu, aunque los 9.453 kilómetros seguramente le hagan desistir de su empeño, además de su deseo de lograr la compostelana y pisar la plaza del Obradoiro.

La Cruz de Ferro es todo un símbolo del Camino para los peregrinos. (Foto: Peio García)

Homenaje a Heinrich Krause

El siguiente pueblo que jalona la Ruta Jacobea será El Acebo que rinde homenaje a su salida al alemán Heinrich Krause que murió allí cuando hacía el Camino de Santiago en bicicleta. La frondosidad de la comarca berciana es cada vez más acusada a medida que se aproxima a la localidad de Riego de Ambrós. Pero será en Molinaseca donde el peregrino tendrá la certeza por primera vez de haberse metido de lleno en el Bierzo. La ermita de Las Angustias da la bienvenida al romero. En esta capilla del siglo XVIII se guarda la talla de la Virgen a la que, cariñosamente, llaman La Preciosa.

Un puente de origen romano libra el río Meruelo trasportando los pasos del peregrino al pueblo de Molinaseca que rezuma belleza y alegría. Casonas de piedra, con escudos y vestidas de flores, y calles empedradas que suelen dejar un grato recuerdo. A la salida del pueblo, en la ermita de San Roque, existe hoy un albergue de peregrinos.

La ciudad de los Templarios

Y queda ahora el empujón final hasta Ponferrada, ciudad de los Templarios, a la que puede entrarse por dos lugares diferentes aunque el más frecuentado por los peregrinos es el que sigue por la población de Campo y alcanza la urbe atravesando el Puente Mascarón.

El exterior del Castillo donde se puede ver la torre de la Encina. (Foto: Peio García)

La ciudad antigua queda delimitada por las aguas de los ríos Sil y Boeza. Lo primero que encontrará el peregrino en su paseo por Ponferrada será el Hospital de la Reina que Isabel la Católica mandó construir en 1498. Sin peder de vista el Camino, éste le llevará directamente hasta el Castillo Templario, recuerdo de una época en la que la ciudad sirvió de asiento a la Orden del Temple que inició la construcción de esta fortaleza medieval que es un símbolo de la ciudad berciana y a la que ha envuelto del mismo halo de misterio que acompaña a los templarios. 

Sigue la Ruta Jacobea en dirección a la plaza en la que se asienta la iglesia de Nuestra Señora de la Encina, patrona de la ciudad y de la comarca, a la que llaman popularmente la Morenica. Y de la Basílica de la Encina a la plaza del Ayuntamiento por la calle del Reloj, en la que se encuentran la antigua cárcel, que es hoy sede del Museo del Bierzo, y el convento de las Concepcionistas.

Sustituto de las huertas de pimientos

El Consistorio, que da nombre a la plaza que se abre ante él, ocupa un edificio barroco rodeado de algunas casas con soportales. Desde aquí el Camino irá en busca del puente de La Puebla que le ayude a salvar las aguas del Sil. Al otro lado, la ciudad se despoja del pasado y todo es modernidad que sustituye a las huertas de pimientos que hace décadas ocupaban ese espacio.

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