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En este buque escuela viajan 23 Oficiales, 22 Suboficiales, 140 Marineros, 6 Maestros Civiles y 43 Guardiamarinas, que son los jóvenes que están en el cuarto curso de su carrera naval.
Para ellos se hace año tras año este crucero, donde aprenderán asignaturas especializadas en su formación marinera. ¡Daba gusto verles, tan guapos con su uniforme azul de gala y esa especie de gorra blanca tan elegante!
Entramos dentro del barco
El Juan Sebastián de El Cano es un bergantín goleta con 20 velas hechas con 3.000 metros cuadrados de superficie. Para izarlas y para recogerlas se necesitan entre 5 y18 personas, dependiendo del tipo de vela. Desde fuera el barco impresiona pero por dentro aún más.
Lo más bonito es su capilla, la descubrimos tras abrir unas pequeñas puertas en el salón de los guardiamarinas. Este rinconcito conserva toda la esencia del año 1927 cuando se construyó el barco. Está toda hecha en madera y en el altar encontramos una talla de la Virgen del Carmen, patrona de la marina.
Por los serpenteantes pasillos del buque, llegamos al sollado de los guardiamarinas, que es el lugar donde duermen. Está compuesto por largos pasillos de literas hechas también de madera, y en las que durmieron tanto el Rey Don Juan Carlos como el Príncipe Felipe.
Y en la cocina Manolo es el encargado de dar de comer a las 234 personas que están embarcadas en el buque escuela. Este gallego con auténtica pinta de cocinero, grande y con un bigote que le llena su redonda cara, nos habla de la cena de esa noche, lentejas, sopa, ensalada mixta y huevos con patatas fritas. Muchas comida porque según él “hay que comer mucho para el frío y para el calor”.
Y es que nuestro buque escuela en seis meses recorrerá lugares tan exóticos como la República Dominicana, Costa Rica, México y Panamá. Además pasará por diferentes puertos de los Estados Unidos y de vuelta a casa visitará Brest en Francia para hacer su última parada en España el doce de julio en las costas gallegas. Que sean felices.
