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En esta hermosa tierra de Cristo y de María, donde el “gocho” es el rey y el vino de mencía su fiel escudero, sabemos que tanto delito tiene el que mata como el que tira de la pata… tan malos son los mandamases que nos arruinan como los aduladores que les frotan el lomo: Estamos en Navidad, en la más pobre y triste de todas las Navidades de los últimos treinta años; España pierde valor, somos más pobres que ayer pero menos que mañana.
El Partido Popular debería oponerse al “cambalache” ese de alargar la jubilación hasta los 67 años, también a las privatizaciones anunciadas de la Lotería Nacional y de AENA, y, por supuesto, no asumir ni ser cómplice de esa indecencia mayúscula que es eliminar los 426 miserables euros a los parados de larga duración. Ya está bien que esta “casta” política (no clase, que no tiene) se cebe siempre en los humildes y deje marchar de rositas de lujo a los sinvergüenzas y canallas, entre los cuales suelen acomodarse ellos lo mejor posible.
Estamos al borde del abismo todos menos ellos, que seguirán mandándonos. Somos el hazmerreír de Europa y del mundo, pero les da igual. Ya sólo nos queda un camino decente, rápido y efectivo para conseguir que los mercados nos valoren bien y nos respeten: a corto plazo una reforma política en profundidad que traiga la regeneración; y, ahora mismo, ya, un urgente decreto-ley que rebaje a la mitad los sueldazos de toda esta patulea.
No me hacen caso, ningún caso pero, además, hasta me llevan la contraria y se blindan los millones que nos “roban”, las pensiones que se asignan a sí mismos, y los privilegios que disfrutan. Va a llegar un tiempo, a no tardar, en que la “casta política prostituida” y nosotros, el pueblo, seamos totalmente incompatibles. Este estado de cosas, esta situación insolidaria y dramática para los pobres ciudadanos, es lo que yo vengo llamando desde hace tiempo: Golpe de Estado permanente.
En Cataluña se ha producido un gran bandazo. La extrema izquierda nacionalista-separatista de verbenas y cachondeos carísimos, el famoso y apañado tripartito del nabo, lo hizo tan rematadamente mal (con el apoyo del PSOE y de la Moncloa), que los sometidos catalanes les quitaron el poder en las pasadas y recientes elecciones autonómicas del 28 de noviembre. Dieron un giro tan grande y bestial, de 180 grados, que se tiraron a los brazos (y a los pies) de la peor derecha, la derecha nacionalista-separatista de Arthur Mass que, más o menos, según le cuadre, representa a la extrema derecha pura y dura de CIU, que nos amenaza con seguir sableándonos con el chantaje permanente de mayor cuantía.
Necesitamos un gobierno fuerte en España, que sea capaz de reconducir todo este gran montaje artificial desatinado que nos arruina en cualquier sentido. ¿Cuándo vamos a tener disponible y operativo y decente un partido socialista obrero y español en Cataluña…? ¿Cuándo en el resto de España…?
Tendremos que agarrarnos a un clavo ardiendo… Nos están arrojando en brazos del PP y, éste, debería tratarnos como a buenos ciudadanos, libres e iguales, y no como a futuros esclavos.
Con toda burbialidad, como siempre.
Feliz Navidad.
