Opinión
OPINIÓN POR BEATRIZ SAN MILLÁN PÉREZ
Qué hacer con los niños en las vacaciones escolares
Llegan las vacaciones escolares. Los niños están cansados pero se frotan las manos porque durante casi tres meses van a poder hacer lo que les venga en gana. Los padres están asustados porque les esperan unos meses de descontrol y de lucha constante por la convivencia diaria las veinticuatro horas del día con sus hijos.
03/07/2014
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LA NARANJA MECÁNICA
En realidad, las vacaciones escolares no tienen por qué convertirse en una batalla. Es aconsejable llegar a un punto medio en el que ni los adultos se agobien ni los niños se descontrolen por completo. Es cierto que los niños, al igual que los adultos, necesitan las vacaciones para descansar del estudio, de los madrugones, deberes y exámenes que han tenido durante nueve meses. Pero no sólo esto, también necesitan descansar del esfuerzo de cumplir una rutina y unas normas estrictas cada semana. 

Por eso, el verano sirve para que experimenten otro tipo de rutinas y otro tipo de normas que suelen ser más flexibles. No es bueno que los niños en verano tengan libertad absoluta para todo lo que les apetezca ya que pueden pasar muchas horas al día solos debido a que los padres siguen trabajando. Por eso, lo fundamental es flexibilizar los horarios del curso pero mantener unos horarios de verano para no crear un descontrol muy grande.

Si se tiene opción a ir a campamentos ya sean con convivencia fuera de casa o urbanos durante la jornada laboral de los padres es conveniente hacer uso de este recurso. Los niños no pierden contactos sociales y se acostumbran a ver a otras personas. Se fomentan las habilidades sociales y la independencia y responsabilidad personal. El contacto social con otros niños les abrirá nuevas puertas. La posibilidad de experimentar siguiendo sus propios intereses es mayor por lo que las vacaciones escolares son un momento clave en el desarrollo psicológico de los niños.

Además, así se evita que se pasen largas horas viendo la televisión y delante del ordenador y/o la videoconsola. Durante las vacaciones escolares es bueno poner especial cuidado en fomentar la actividad física porque es una época muy propicia para la inmovilidad por el calor y la falta de obligaciones.

Tampoco debemos pretender que tengan todo su tiempo ocupado con clases y actividades como en el periodo escolar. Ya que tenemos más tiempo para estar con los niños es una buena ocasión para compartirlo con actividades de ocio como salir al campo, ir a la piscina, llevarlos al parque, hacer visitas culturales o, simplemente, jugar con ellos a sus juegos favoritos.

Lo principal es perder el miedo, no agobiarse por tener a los niños todo el día en casa y disfrutar de su compañía. Así, aprenderemos muchas más cosas sobre ellos y reforzaremos su confianza en nosotros. No tiene por qué ser más trabajo para los padres. Podemos enseñarles a realizar las tareas de la casa y que ellos vayan cumpliendo con sus responsabilidades, que se hagan cargo de su habitación, de tener recogidos sus juguetes, su ropa y que colaboren con otras tareas de la casa acordes con su edad. Si bien, esto debería hacerse durante todo el año, durante las vacaciones es más fácil porque tienen más tiempo y es menos agobiante para todos. De esta manera, les enseñaremos a ser más responsables y sentirse parte importante de la casa y su organización.

Por otro lado, no es mala idea que pasen alguna temporada con abuelos, tíos, primos, etc. para que aprendan otros tipos de convivencia y costumbres y toleren la separación de los padres. Sin embargo, al menos una parte de las vacaciones, es aconsejable que los padres las pasen con sus hijos.

Podemos preguntarnos si es bueno que los niños sigan estudiando o hagan deberes durante el verano. Respecto a este punto podemos preguntarnos si nosotros seguimos trabajando cuando estamos de vacaciones. Y, si nosotros lo hacemos, si verdaderamente nos deja descansar. Podemos encontrar multitud de maneras de hacer que los niños no pierdan lo aprendido durante el año con juegos, libros de lectura y cuadernillos de vacaciones pero, siempre, desde un punto lúdico, sin exigencias y sin saturarles con multitud de ejercicios y cursos.

Las vacaciones escolares de los niños nos pueden servir para acercarnos a los hijos y disfrutar de ellos. Será más favorable para nosotros ver esta época como una oportunidad en vez de verlo como un problema.

Beatriz San Millán Pérez

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