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¡Ah! pero otra cosa es la campaña. Ya saben que no soy de los que diestramente se dicen apolíticos, que a mí me encanta la política -mucho más que la mayoría de los políticos-, que le doy gran valor a mí voto, que siempre recomiendo votar -lo que cada cual decida, incluso en blanco- porque para mi por encima del resultado está el refrendo del valor de la democracia, de la no dejación de un derecho que tanto tiempo y lucha y vida y sangre costó recuperar.
Porque para mí es un deber de ciudadanía y porque por mucho que uno no se meta en política ella si se mete en nuestra vida permanentemente, y por fortuna, que plena está la historia de políticas hechas por no políticos. Uno le echa un vistazo y siempre son las mismas las hechas por los apolíticos, por los que cantan y celebran el fin de las ideologías, todos comparten el mismo denominador, todos han gobernado para los mismos, los menos, los suyos. Los más, los demás, para ellos ni sabemos lo que nos conviene. Han de ser ellos quienes nos salven.
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Por todo ello, si no les importa, y si sí también, andaré por aquí estos días contándoles lo que me va pareciendo esta campaña. Lo haré con alegría. Si como dije al principio he resistido la legislatura a pesar de los pesares, como renunciar a ella ahora. Y eso que si pienso en lo que oigo por la radio, como que me empiezo a preocupar. Habla tranquilo Juan Morano, inaugura la popular campaña, pero por detrás algunos fieles vociferan "a por ellos, a por ellos".
Ahora me voy a desayunar, ayer Solbes se lo cenó todo, Pizarro incluído, y tengo gusa.
Juan García Campal
http://juancampal.blogspot.com
