Jueves 09 de febrero de 2012 | Actualizado a las 09:55 h.
Enamorados
«Galletas de San Valentín, un dulce perfecto para el 14 de febrero»
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De regreso a la ciudad, veo las caras de los candidatos a las próximas elecciones colgando de las farolas, pegadas a las paredes, ensuciando las aceras. Y ninguno de ellos se parece, ni por lo más remoto, a los europeos auténticos que cruzan por nuestras calles rumbo a Santiago. La verdad, tampoco se parecen a ninguno de nosotros, ni viven como nosotros, ni tienen ni tendrán jamás nuestros problemas cotidianos: su realidad es algo tan lejano a nuestra experiencia diaria que no comprendo cómo consiguen en cada cita electoral hacernos creer que nos representan. Algún día, los carteles electorales colgarán sobre las calles vacías, y no habrá nadie que se pare a mirarlos. Sólo quedarán ellos, haciéndose guiños en las farolas, en las paredes, en las aceras. Y en Santiago, los europeos estaremos de fiesta, bailando sardanas, bebiendo ribeiro, hablando en portugriego y pensando en cómo cambiar esta Europa de los mercaderes por la Europa de los Ciudadanos.


