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OPINIÓN POR JUAN GARCÍA CAMPAL
Paul Auster: el maestro premiado, que premió
Durante dos días los amantes de la literatura -yo la tengo por amante-...
31/12/2009
DEL CUADERNO CASI DIARIO
...y más aún los adictos a la obra creativa de Paul Auster hemos estado de fiesta en León.

Afortunadamente con Auster, conocida su obra, no sufrí el desencanto a que a veces nos lleva el conocimiento del creador (obra, mito y realidad). También es verdad que, o mucho atino mis gustos, o excepciones son las propias experiencias en que obra y creador no me son de parejo gusto y disfrute. Vamos, que en esto, la suerte me acompaña, sin duda.

El primer gozo de la presencia de Paul Auster en León lo tuve en el Edificio Botines de Caja España -y debo aquí rendir buena memoria y gratitud a Javier Calvo, de Leonoticias.com, por ser mi memoria y mi agenda y hasta mi alarma horaria y a Francisco J. Martínez Carrión, de Caja España, por el trato y comprensión que me dispensó a mi llegada (no sé si siempre soy agradecido, pero sí que fui bien nacido)-.

Allí, en la sala donde iba a celebrarse la rueda de prensa, me encontré a Paul Auster y su esposa, la también escritora, Siri Hustvedt sentados en animada charla, tal que estuviesen esperando que llegase la estrella invitada para suspender, por breves instantes, su animado dialogo. No era él la estrella, el personaje del día, a quien todos esperábamos escuchar, tal parecía uno más, y así ella, Siri.

La humildad, la atención que presta a quien a él se dirige, la viveza, la claridad y el entusiasmo de Auster en sus respuestas, su pareja gesticulación lo hacen alguien más atractivo aún que lo que ya te lo hayan hecho sus novelas, guiones y películas. El contenido de sus respuestas muestran una persona inteligente, crítica y apasionada por lo que hace, y tan bien. Como su obra, el autor también se muestra contagioso.

No voy a hacer resumen de su estancia en León -sí facilito para quien desee utilizarlos los enlaces que hoy he recorrido para redegustar la jornada vivida-, pero sí quiero dejar constancia del por qué del título de esta entrada. Al ser preguntado sobre qué diría a un joven escritor que se encuentrase preocupado por las dificultades que representa hoy en día el mundo de la literatura, la edicción, etc., su reflexión fue veloz, lúcida y no dejó lugar a dudas: cuando me preguntan eso yo les recomiendo que no escriban, porque es una manera terrible de vivir; si se hace esta pregunta es porque «no tienen por qué escribir, no están dispuestos a implicarse del todo. Sólo la gente que realmente siente que tiene que escribir no aceptaría este consejo. Y fue aquí donde el premiado entregó el premio, premió, al decir que los escritores de verdad no se preocupan por esas cuestiones y el mejor ejemplo es el Grupo Leteo inspirador, alentador y ejemplo para jóvenes escritores, pues es un grupo de jóvenes poetas que escribe sin preocuparse por esas cuestiones. Así premió Paul Auster el quehacer del Club Leteo, no sólo con su reconocimiento, sino con la rápida y tajante relación establecida. Premio sin duda merecido y que suscribo. Son de las cosas que tiene León que tan silenciosamente, sin boato ni estridencia alguna, te calan y te amarran. A ellos mi gratitud.

Lección de muchas cosas dio estos días Paul Auster en León, lección lejana de todo asentamiento de cátedra, todas a modo de personal consideración, de propia opinión, de propia, no única, verdad. Lección hasta en la forma de dar lección. ¡Qué sabia lección!

Y así, y habiendo notado la ausencia -ojalá fuese no coincidencia- de Antonio Merayo, se fueron estos días de fiesta.

Yo, que de niño corría en ellas en busca de alguna vara de volador, procuré en ésta hacerme con una dedicatoria del maestro. La conseguí afortunadamente. En mi ejemplar de Viajes por el Scriptorium. Y eso que, amante también de plumas y lápices, casi vivo un hecho similar al vivido por Auster al pedirle un autógrafo al jugador de béisbol Willie Mays, cuando al no tener ni éste, ni él, Auster, ni nadie cercano un lápiz, Mays le contestó: lo siente niño, si no tienes un lápiz no puedo darte un autógrafo. Él no lo sabe, pero a mí me salvó Rafael Saravia que sí lo tenía y a quien brevemente se lo secuestré.

Acabo de tener el último gozo programado con su presencia. Lo he tenido por puro azar, fui atacado de tos fiera e inoportuna, que se calmó y permitió disfrutar de parte de su intervención y Lulu on the Bridge. Pero de esta guisa no veo prudente ir a molestar con mi tusígeno recital al MUSAC.

Y ahora les dejo, que he de hacerme invisible. Pero sigan si así lo desean con Paul Auster en:

Leonoticias
Diario de León
La Crónica de León
El Mundo
El País
ABC
Norte de Castilla
La Voz de Asturias y Entrevista
El Comercio (I) y (II)
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