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En esta ocasión más de 200 personas se han reunido en la Plaza Mayor y han desfilado por León mostrando sus pequeños tesoros. Coches de coleccionista en los que se invierte mucho tiempo, algo que quieren dejar claro en algunos de los casos acompañando al coche de un panel en el que se muestra el cambio y la evolución sufrida por el vehículo dese que lo adquirieron. "Compramos el coche hace un año, lo vimos en un garaje destartalado y lo hemos cambiado entero, no ha quedado ni un tornillo de cómo estaba", explica otro de los participantes en esta concentración.
Una afición que crea adicción
Y que, el amor por estos coches, acaba creando adicción. La prueba está en otro de los asistentes, que recuerda cómo "me intentaban convencer para comprar uno y yo me resistía, hasta que acepté a hacerme con uno barato... y años después, tengo seis".
Pero… ¿Cómo se llega a este idilio con este automóvil tal singular? ¿Porqué ese gran respeto hacia él? "Hay que tener un respeto muy grande tanto por el Seat 600 como por la Vespa, porque son con los que se motorizó España", asegura uno; "es parte importante del boom que hubo en nuestro país" añade otro; "no son solo los coches, es quedar con el resto de la gente que tiene uno en este tipo de concentraciones y pasar un buen rato en ellas", concluye uno más.
Recuerdos del pasado
Palabras entrañables de los amantes de esta pieza mítica de la historia de España que ha vuelto a desfilar este domingo por las calles de León. Para muchos de los que lo vieron, un motivo para la curiosidad y el comentario; para los participantes, mucho más que eso…
