Jueves 09 de febrero de 2012 | Actualizado a las 19:57 h.
Enamorados
«Galletas de San Valentín, un dulce perfecto para el 14 de febrero»
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Por eso, he echado mano del refranero español y he confeccionado un rosario de dichos populares, en los que el viento o el aire conforman axiomas del saber, de lo literario, de la ciencia del pueblo, en fin, de la vida de pipas y caramelos. De estos refranes he suprimido aquellos más guarros, en los que las flatulencias ponen en evidencia tabernaria el origen escatológico del dicho. Y cuando llegue el caso, ahora que va a ser presidente de Europa por seis meses, pueda de donde echar mano para redondear los discursos.
“A buen viento va la parva” (un negocio o pretensión camina con éxito; o, irónicamente, se usa para reprender al que pone demasiada confianza en la condición humana), que lo sepa el bueno de Zetapé, que siempre está pidiendo confianza, respeto y prudencia. “Del viento colado y del fraile colorado, guárdeme Dios” (Las corrientes son malas para la
salud: o la falta de continencia puede ser perjudicial para el quehacer diario) y como Zeta de rojo (colorado) y de fraile tiene más bien poco, pues eso, líbrenos Dios.
“Al dinero, al loco y al aire, dale calle” (no guardar ninguno de ellos), de momento, Zapatero persiste en el error. “El viento que corre muda veleta, mas no la torre” (las convicciones deben ser tan inamovibles como la torre, a pesar del viento y la veleta que
sustenta), ¿se enterará alguna vez el presidente del Gobierno? “Viento y ventura, poco dura” (la felicidad es pasajera como el aire, la brisa, el viento), por eso hay que ir untando para que el voto no decaiga, ¿o no? “Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda (yo no quiero ser machista, pero el refrán señala a todos los elementos como inconstantes), que se aplique José Luís el cuento. “Pon la capa como viene el viento” (arrimarse al sol que más calienta), de esto sabe la tira Rodríguez Zapatero, porque siempre está en el sitio, lugar y compañía que le conviene.
“Hacer castillos en el aire” (creer en lisonjeras esperanzas sin fundamento alguno), ¿algún día se dará cuenta Zapa que va en dirección contraria por la autopista de la resolución de la crisis? “Con viento se limpia el trigo y los vicios, con castigos” (de sabios es el rectificar y de tontos permanecer en el error), buena lección para ti, don Zapatero. “Quien siembra vientos recoge tempestades” (sin comentarios), aunque esta lección también la podría aprender el tío Rajoy.
“Según es el viento, tal es el tiento” (hay que obrar según vengan o se presenten las circunstancias), este refrán lo tiene bien aprendido el presi. “A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento”, la ley de igualdad es el mejor ejemplo de que el dicho está un tanto
desfasado, pero ahí queda. “Cuando el viento es favorable, aprovecharle” (no se puede perder la ocasión en nada), así que se aplique el cuento Zetapé. “A nave rota, todo el viento es en contra” (a perro flaco…), todo le puede llegar al paisano si sigue en sus trece en las cuestiones actuales de gobierno.
“El viento hace marea” (de pequeñas causas pueden derivarse grandes efectos), sobre todo en lo relacionado con los efectos dañinos, perjudiciales, catastróficos para el país que está gobernando don José Luís Rodríguez Zapatero. “No hay lluvia si el viento no la busca”, cuánto sabe de este último dicho el presidente del Gobierno, que en los últimos tiempos ha creado problemas y problemas, más que soluciones, para que el personal se entretenga.
Ahí queda eso. El presidente del Gobierno debería (si quiere) aprovechar las lecciones populares y no soltar una cursilada como la de Copenhague. O a lo peor me responde con otro dicho popular: “hombre refranero, maricón o pilonero” (con permiso y perdón de los homosexuales). En una semana que empieza con la lotería de los niños de San Ildefonso, anunciando las fiestas navideñas. Y si no le veo (que no lo veré) quiero desearle a Zapa aquello de felices Pascuas de Navidad y próspero (pero muy próspero) año nuevo, con el villancico que más me gusta, por su sencillez y justeza, casi como un refrán español: “Adeste fideles, laeti triumpantes, venite, venite, in Bethlehem. Nahum videte, Regem Angelorum. Venite adoremus, venite, adoremus…”. Y no tanta campana, peces borrachos y pastores chungos. ¿O no?

