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OPINIÓN POR BEATRIZ SAN MILLÁN PÉREZ
Osama Bin Laden ha muerto
Osama Bin Laden ha muerto y yo no sé si creérmelo o echarme a temblar. Parece que todo el mundo se alegra de este crimen...
03/05/2011
LA NARANJA MECÁNICA
Osama Bin Laden ha muerto y yo no sé si creérmelo o echarme a temblar. Parece que todo el mundo se alegra de este crimen porque, supuestamente, ha terminado con un cruel asesino. Parece que acabado el fundador de la organización Al Qaeda se termina el terror que infunde por todo el mundo.
En mi opinión, creo que ésta sería la primera vez que una organización terrorista se extingue porque liquiden a su jefe. Todas las organizaciones tienen múltiples personas encargadas de diferentes secciones y, por supuesto, están el número uno, el número dos, el número tres, etc. Inmediatamente, cuando alguien falta otro ocupa su lugar porque, como se dice en el mundo de los negocios, “nadie es imprescindible”. Es más, creo que un grupo tan radical y fanático que fomenta el uso de “hombres-bomba” y les da un tratamiento de héroes ante sus familias para nada va a amedrentarles que su fundador ya no esté. Probablemente, este personaje acabe convirtiéndose en un “mártir que entregó su vida por la causa del Yihad”. Ahora, además de Mahoma, habrá otro ejemplo más actual por el que luchar. Primero, para continuar con su cometido y para vengar a su fundador. Segundo, porque de esta manera se justifica que no es algo que aparecía escrito en un libro o que pertenecía a otros tiempos sino que el asesinato convierte la leyenda en una realidad vigente.

El hecho de que este acontecimiento coincida con las revueltas de los países árabes podría hacer suponer que esta organización pierde fuerza. Pero no significa que antes todos los musulmanes fueran radicales y ahora ya no porque se han cansado. Tampoco significa que como el pueblo ya no les apoya sólo hay un futuro que es la extinción. Los que antes no lo apoyaban pero tenían miedo a decirlo ahora quizá sí se atrevan a manifestarlo. Los que apoyaban la causa seguirán defendiéndola, incluso, con más ahínco. De hecho, aunque prácticamente nadie les apoyara, seguirían existiendo como sigue ocurriendo con muchas otras organizaciones terroristas en todo el mundo, incluido en nuestro país.
Por otro lado, está EEUU que prometió eliminar a Bin Laden para hacer justicia por el 11-S. Este hecho no me sorprende tanto considerando que es un país en el que aún está legalizada la pena de muerte que, dicho de otro modo, es el “ojo por ojo”. Parece que con esta acción heroica se convierte en el salvador del mundo como corresponde a una potencia de su calibre. Devuelve a sus ciudadanos la imagen de seguridad que tan dañada quedó y les demuestra que cumple con sus promesas.

Entre todas las formas que tenía de deshacerse de este personaje ha elegido la más prepotente, poniéndose casi a la misma altura que su enemigo. Alienta el sentimiento de venganza entre su población y reabre las heridas que tanto está costando cerrar. Es lógico que en los afectados de forma más directa se produzca un sentimiento de alivio (o alegría) y una inmensa tristeza por el recuerdo tan doloroso de los acontecimientos. Pero en el resto de la población se promueve el sentimiento de venganza cumplida que no sirve más que para fomentar el odio hacia quienes profesan el islam. Los movimientos de masas suelen conllevar un efecto “bola de nieve” y las personas pierden toda capacidad de razonamiento individual. Se acaba por no distinguir a las personas porque todos entran en el mismo saco, si son musulmanes son terroristas. Es posible que se produzcan tensiones dentro y fuera del país que puedan terminar en importantes altercados. El odio no genera ningún sentimiento de alivio ni bienestar, todo lo contrario. Se alimenta de más odio y crea la sensación de que eso no es suficiente para reparar todo el daño causado.

Lo que más curiosidad me causa es la forma en que han terminado con este señor. Alguien que presume de ser una súper-potencia mundial podría haber demostrado más clase en una cuestión de tal magnitud. Podría haber presumido de raciocinio y de responsabilidad. Haberlo capturado y regodearse en ello, incluso, encarcelarlo en Guantánamo y someterlo a sus “interrogatorios” mientras hace propaganda de su victoria durante unos días.

Probablemente, la respuesta sea que no se podían arriesgar a perderlo y quedar como unos patosos. Pero yo me pregunto por qué terminar de una manera tan rápida y que parece salida de la película “Team América: La policía del mundo”.

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