Opinión
OPINIÓN POR LUIS ARTIGUE
 Ojalá esto de que el carbón esté de luto no fuera hoy una redundancia: negritud multiplicada
León, como toda ciudad costera, mira económicamente mucho al mar… ¡Y el mar rico, tempestuoso y traicionero de León, ya se sabe, son sus minas!
30/10/2013
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LA NOTICIA ILUMINADA DEL DIA
Hoy, según nos cuenta el tenebroso informativo diario sobre el estado de las cosas, las minas de carbón, ola que ola, han devuelto sus ahogados a la orilla. Y a nosotros, ya que nuestra alma, aunque negra, no es de piedra, en cuanto que hartos del repertorio de la realidad nos queda sólo llorar y tratar de hacerlo todo así más líquido para poder digerirlo.

No hay mayor mina a cielo abierto que aquella en la que ha muerto algún minero así, de pie, como mueren los veleros.

Sí, hoy las minas de León, gubernativamente derrocadas pero no derrotadas, aúllan de dolor por sus hijos recién muertos en acto de servicio, y nosotros no sabemos hacer otra cosa que sumarnos al bravío mar del llanto de toda la minería que, todavía, mediante su esfuerzo denodado y corajudo nos da calor y aliento y ejemplo de unión y fuerza...

En fin: “de tan negra y profunda la tristeza se parece a una mina de carbón”, dice el conocido poema. 

Y, ahora, no se me ocurre nada que añadir a eso. 

Luis Artigue
 
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