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OPINIÓN POR POLO FUERTES
Obras son amores, perdonen las molestias
Las calles se han llenado de parches alargados...
10/02/2009
CON VENTANAS A LA CALLE
... que señalan la desidia del ayuntamiento correspondiente y de las empresas enterradoras de cables, tubos y enredos. Yo no sé en otras ciudades (que también), porque uno, aunque viajado, ha parado el cuentakilómetros de la marcha, más por la crisis y la pereza que por la dejación laboral, pero en la mía, La Bañeza, ya no queda ni una triste calzada sin que la barbarie de empresas telefónicas, gasísticas, alumbradoras, cernícalos y demás actividad, hayan perforado su brea y adoquinado, una y otra vez, sin que nadie les llame o les pueda llamar la atención.

A uno y a otro lado de las calles, como viejas parejas de la Guardia Civil, las señales de las zanjas son patentes hasta el infinito, al igual que pupas sin cicatrizar que están supurando de continuo. Zanjas que, muy a menudo, se unen por otras cavadas transversales de comunicación en las calzadas, para más joder los divinos. Una jodienda sin enmienda que, la mayor parte de las veces, deriva en grandes baches opositores a socavones. Sin contar las aceras que, de cuando en vez, atacan martillos pilones y retroexcavadoras para que no quede títere con cabeza.

Desde hace 14 o 15 años, estas obras incontroladas (al menos en los permisos y en las permisividades) asolan las calles y plazas de La Bañeza (supongo que en otras ciudades de la provincia rampante también), dejando heridas abiertas y sin curar, para que después vengan los dineros municipales y tengan que ser los que pechen con los costos del extendido general de aglomerados, que dejen en estado de revista algunas de estas calzadas que han pasado por las trincheras de la guerra de guerrillas de las zanjas.

Y sino que se lo pregunten a los vecinos de las calles por las que pasa el circuito urbano de velocidad bañezano que, un año sí y otro también, han visto cómo las extendedoras y los cilindros vibradores tienen que pasar cada primeros de agosto, para que los motoristas competidores de la velocidad no se dejen la crisma en algunos de los rayones que van dejando las empresas enterradoras de cables, tubos y enredos en litigio ("soy enterrador y vengo de enterrar mi corazón", que dice la antigua copla). Obras son amores, perdonen las molestias.

Pero hay más. En los últimos años se han pavimentado, urbanizado y enterrado nuevos servicios de alcantarillado, traídas de agua, canalizaciones de cables de alumbrado público y demás servicios estructurales municipales en muchas de las calles bañezanas. De buena tinta sé que el Consistorio urge a las demás empresas que tengan que enterrar canalizaciones para que aprovechen las obras y dejen preparados sus infraestructuras a enterrar. No saben no contestan. O al menos eso dicen los mandatarios de Ayuntamiento.

Sin embargo, sin  haber pasado ni una media docena de meses, esas empresas que fueron avisadas, han empezado a colocar las famosas vallas con avisos como el de 'Obras, perdonen las molestias' y continuado con la apertura de zanjas en calles en las que el asfalto aún está caliente de su extendido. Sobre la marcha me acuerdo ahora de las vías Doctor Palanca, María de Zapata, Cervantes, plaza de los Reyes Católicos, Don Pedro el Oculista, etc. Ni orden ni concierto, señor alcalde. Por mucho que diga, soto voce, que le cabrea el asunto. ¡Señorita, que desconcierto!

Un desastre, si nadie pone coto, que puede desbaratar las obras incluidas en los famosos fondos de Estado para la recuperación del empleo, de los que a La Bañeza le han tocado cerca de dos millones de euros. La práctica totalidad de los cuales irán destinados al arreglo de muchas de estas calles que las empresas de tubería, cableado y enredo han dejado impracticables. La inversión puede quedar chafada si a esas maquinonas mastodónticas de hacer zanjas no se le pone freno y marcha atrás, para que no deshagan la subvención estatal.

Yo le pediría al Ayuntamiento de mi pueblo que en los letreros que es obligatorio poner para que  todo dios vecinal sepa que las obras de las respectivas calles y plazas la paga el papá Estado, se pongan en letras grandonas, que está prohibido hacer zanjas en cuanto se lustren las calzadas. Que por lo menos, dejen unos años de joder con martillos pilones, con los cazos de retroexcavadoras, con las vallas anunciadoras y con toda la pesca (obras son amores, perdonen las molestias). ¿Podría ser Don Palazuelo? 

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