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Sin embargo, hasta el actual reafianzamiento de las relaciones hispano-lusas ha habido un largo proceso de construcción/deconstrucción de los territorios de la Península Ibérica. De resultas del devenir de más de dos milenios, los objetivos tribales (caso de los astures) han sido sustituidos por los nacionales y los supranacionales europeos y se ha ido formando la actual identidad territorial, destacando en ciertos momentos una visión política y cultural de signo iberista, aunque el iberismo fomentaría en Portugal cierta oposición y recelo hacia España, mientras que el europeísmo ha venido a impulsar las relaciones entre ambos Estados y sociedades, en un nuevo marco que supera las tradicionales de vecindad que se transforman en relaciones regionales e internacionales de proximidad, mucho más pragmáticas y consistentes.
El mapa de las comunicaciones de la Península ibérica refleja todavía cierta desarticulación y fragmentación de los territorios de ambos Estados. Así, los puertos marítimos sirven a la misma área de influencia terrestre que en el pasado y no consiguen atraer clientelas de regiones del país vecino en cada caso. Los aeropuertos, comienzan ahora a dar signos de superar, aunque tímidamente, su propia área de influencia nacional, a pesar de las nuevas políticas europeas de liberalización. En cuanto a la red de distribución energética, se ha adoptado la decisión de abrir totalmente las fronteras, lo que supone, por fin, un mismo mapa eléctrico y de gasoductos. En los ferrocarriles, en cambio, se demoran las decisiones de la nueva red de ancho viario europeo y la conectividad a la alta velocidad, mientras persisten sólo tres líneas de tráfico ferroviario de ancho ibérico entre ambos países, y se ha perdido la ocasión de trazar el itinerario de alta velocidad Zamora-Orense por Bragança y Chaves/Verín. ¡Esto sí hubiera sido un hito para Trás-os-Montes y una buena práctica de cooperación transfronteriza, que se ha desperdiciado en la actuación del Plan Estratégico de Infraestructuras de Transporte del gobierno español!
Por su lado, las carreteras han tomado la delantera de nuevo en el transporte multimodal, al insertarse la red portuguesa en las redes transeuropeas de corredores de gran circulación (eje atlántico La Coruña-Porto-Lisboa, eje de las capitales Madrid-Lisboa, eje del Suroeste Sevilla-Faro-Lisboa) aunque se ha dilatado la conclusión del corredor de mayor tráfico pesado, el de Irún-Salamanca-Aveiro. El transporte por carretera, que hasta ahora ha monopolizado la mayor parte de las inversiones en infraestructuras, completa ya los últimos grandes corredores en la presente década, lo que ha de combinarse en el futuro con una red de vías rápidas o corredores de segundo orden, más idóneos para áreas de montaña o de escasa urbanización como son las regiones fronterizas. De este modo, la accesibilidad a través de la Raya se hace imprescindible mejorar para las regiones y ciudades vecinas como León, con el incremento de las relaciones transfronterizas, pues la oferta de transporte público es aún limitada en la red ferroviaria o muy débil en la red de autobuses interurbanos.
Pues bien, por mi participación en el ‘Estudo sobre as Infraestruturas de Transporte na Bacia do Douro’ en el ámbito del Programa Terra (CCRN, 1999), así como en distintos diagnósticos realizados del espacio rayano Zamora/Trás-os-Montes, conozco directamente las demandas insistentes de las instituciones de Bragança por conectar con la autovía Benavente-Galicia a través de una ligazón hasta Puebla de Sanabria, con un nuevo trazado discurriendo rectilíneamente por el ‘planalto’, pero también hay que advertir de los obstáculos de tal idea, de momento en impasse, una vez que la autoridad del Parque de Montesinho invoca el impacto ambiental como impeditivo de la conexión y en su lugar propone una mejora significativa de la actual carretera por el valle de Calabor. Mientras tanto, lo que facilitará la comunicación con Zamora y la meseta es el proyecto ya en concurso de la denominada ‘autoestrada trasmontana’ de Bragança-Quintanilha-Zamora, que el primer ministro Sócrates ha anunciado hace un mes que se concluiría en 2011. Es en este posicionamiento de los vecinos portugueses y las dificultades apuntadas que se articula ahora la propuesta promovida por parte leonesa de una autovía directa que desde León-La Bañeza acceda a Sanabria y de ahí a Bragança para alcanzar por autovía la región de Porto.
Los interrogantes al respecto son muchos, como en todo proyecto de gran infraestructura, entre otros, si se justifica el coste (por el tráfico y el impacto ambiental previsibles) o si existen conexiones alternativas. Veamos: de un lado, Bragança es una población de unos 30.000 habitantes con un entorno ruralizado y poco dinámico, que por su situación mira hacia España a través de Zamora y en menor medida Benavente, pero esta situación podría mejorar si conecta con una moderna ruta con la Autovía Benavente-Vigo en Puebla de Sanabria, que es lo que al fin y al cabo pretende. De otro lado, León, trata de mejorar su escasa conectividad hacia Portugal y toma la iniciativa en plan de cabildeo o “lobby municipal” a partir de una autovía con Bragança que enlace, eso se dice, de la forma más directa a León con Porto.
A este respecto, puedo adelantar, por conocimiento de causa, que los intereses de Porto y Bragança no siempre coinciden y me temo que este es un ejemplo. Consúltese, si no, el mapa de carreteras de Portugal y se advertirá que el área metropolitana de Porto tiene ya óptimas conexiones viarias: 1ª) en su dirección Norte, con la autovía Benavente-Vigo a través de Tui y recientemente de Chaves/Verín, advirtiendo que pronto se enlazará Benavente-Palencia por autovía para proseguir a Burgos; 2ª) en su dirección Sur, la autopista conecta en el sentido Este a la altura de Aveiro hacia la autovía, a punto de rematarse, de Guarda-Salamanca. Mientras, está por ejecutarse a medio o largo plazo el tramo de la autopista Porto-Amarante hasta Vila Real, por medio de un túnel de varios kilómetros que ha de salvar el mayor obstáculo físico de la red de carreteras del país, la serra do Marão, y superada esta topografía conectar a Bragança con Zamora. De manera que la Comisión de Coordinación de la Región Norte y las entidades e instituciones más influyentes de Porto no plantean por ahora a su gobierno un cambio en futuras conexiones. Otra cosa es la demanda de la provincia nordestina de Bragança.
Entiendo así que habría de replantearse el loable empeño de mejora de esta comunicación interurbana, encabezado por el alcalde Jorge Nunes y la Asociación de Amigos de Portugal, pues lo más urgente es respaldar la demanda de Bragança de conectar con Puebla. Desde ahí hasta León, el tramo puede discurrir no obligadamente en línea recta, por ejemplo, y sobre todo, mientras no existan tráficos suficientes, debería proyectarse en un principio como vía rápida, la misma categoría que proponen nuestros vecinos trasmontanos en el tramo portugués y que supere así el impacto en su travesía por el Parque Natural de Montesinho.
Mientras tanto, ¿por qué no pensar en una alternativa de mayor peso, en cuanto al tráfico se refiere, como es la conexión en La Bañeza de las autopistas de Asturias y de Madrid-La Coruña, a partir de una vía rápida desde el enlace de la autopista en Rioseco de Tapia, que de paso comunicaría la Ribera del Órbigo y destacaría a La Bañeza como encrucijada de caminos entre los nodos de León, Asturias, Ponferrada-Astorga en esta ruta a Portugal? Es de este modo como se articularía más racionalmente y con una lógica geográfica y sostenible el itinerario de León con Bragança, que no con Porto, cuyo trazado por autovía ya está ejecutado, vía nuevo corredor Guimarães-Chaves/Verín-Benavente. Insisto, es preciso incrementar nuevas infraestructuras de relación León-Portugal, pero no por trazarse una autovía recta León-Bragança se llegaría antes (mídase en tiempo-distancia) desde León al destino del área Porto-Braga-Guimarâes.
Centremos, pues, el debate político, muy animado en vísperas electorales en que todos los candidatos y partidos estamos posicionados favorablemente ante tal proyecto, pero debemos a la vez ser cautos ante la realidad de un tráfico hoy por hoy con itinerarios alternativos, de una frontera nacional y de unos territorios muy frágiles por su rasgo patrimonial ambiental, antes de que se tomen decisiones técnicas que, en cualquier caso, deberían contribuir a la mejor comunicación posible, el desarrollo sostenible y la cooperación transfronteriza. A ese debate estamos abiertos desde Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía en procurar que se articulen territorios, se desarrollen los intercambios y no se altere el equilibrio ambiental.
Lorenzo López Trigal. Catedrático de Geografía y candidato del partido Ciudadanos en León.
