Opinión
OPINIÓN POR LUIS ARTIGUE
 ¡No a eso de que intervengan urbanísticamente en la bellísima Plaza del Grano!
Caminar por los alrededores de la Plaza del Grano –León es una máquina del tiempo para quien tiene imaginación, me dices- es tomarle un poco el pulso a la vida del medievo. El mercado oloroso y pustulento. Delantales y banquetas y productos de la tierra bajo los soportales en una plaza matinal llena de carromatos y gentes que son todo un mapamundi de exploradores, charlatanes, afiladores, timadores, encantadores de cabras, meretrices, soldados borrachos todos, mendigos harapientos y niños huérfanos hechos enteramente para la picaresca y la tristeza.
08/01/2014
  Preparar para imprimir  Enviar por correo
LA NOTICIA ILUMINADA DEL DIA

León es intemporal.

Tiene de hecho turistear por León un componente de trascendencia, de más allá de lo real, que convierte en definitivo el viaje aquí. Y otro vuelve calzando los zapatos del viajero: quien lo probó lo sabe.

Al respecto bien se puede tomar, más allá de la catedral que a la vez que referencia es tópico, la Plaza del Grano como centro neurálgico del viaje a un lugar con futuro que cuida su pasado, pues la Plaza del Grano es la oficina sin paredes de la Historia, es la licenciatura del origen, santo y seña del tiempo y su irradiante eternidad.

Sin embargo cada dos por tres nuestros políticos municipales, y tras ya no pocos movimientos populares que han mostrado el palmario rechazo ciudadano, nos sobrevienen con la noticia de que se quieren “cargar” la Plaza del Grano: que quieren arreglarla como si no fuera ya una perfección teletransportadora. 

Al parecer, alucinen, van ahora a reactualizar urbanísticamente la Plaza del Grano, lo cual no viene a ser como sugerir eufemísticamente que la van a demoler y reedificarán en su lugar otra réplica casi igual pero más moderna y de mentira, pero le anda por ahí. 

Y es que algunos tenemos la certeza de que si la Plaza del Grano tal como la conservamos estuviera, pongamos, que en Nueva York, se harían peregrinaciones hasta allí y habría que pagar por verla. Incluso algunos leoneses lo harían. Estando aquí desde siempre, ya ven, no la hace turísticamente ni caso apenas nadie e incluso quieren maquillar su antigüedad, su pureza, su esencia, su poder. 

Por favor, rrespeten lo que este lugar tiene de soporte histórico y referente cultural, lo que hay ahí de los seres de manos callosas que nos han precedido, eso que tiene la Plaza del Grano de alma gastada pero incombustible de todos nosotros. 

¿Intervenir urbanísticamente en la Plaza del Grano? Oh, una vez más en las tertulias, los bares y las redes sociales están protestando a tal efecto intelectuales, vecinos, los muertos en sus tumbas y hasta la burra y el buey contra el vicio político de preferir la estética a la ética arquitectónica.  

Sí, quieren modernizar la Plaza del Grano; la quieren hacer un leefting, inyectarle colágeno en las arrugas y operarle los pechos… ¡Yo protesto!

Y lo hago saliendo contigo, amor, a tomar una copa en esa Plaza incomparable: al deslizar las suelas de nuestros zapatos por las piedras éstas nos parecen un cuerpo, y la noche se enciende…

La ginebra en tus ojos abre surcos de niebla.

A la Plaza del Grano y a ti os digo lo mismo: estás preciosa como eres; como estás.

Luis Artigue

www.luisartigue.es

Más artículos del autor:
    Dalí
    La distopía
    Igual
    Tar(jetas)
    Hilo de oro
    Chocar 
    ERE
  Preparar para imprimir  Enviar por correo