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Había opiniones para todos los gustos y partes en debate. Como mandan los cánones. Con foto incluida de los respondedores. Hasta que llega a uno que dice ser bañezano, del que no voy ni a poner su foto ni a nombrar su nombre, y suelta algo que copio literalmente: “80 euros de multa es algo excesivo para una infracción por ir andando por un carril bici. Vivo en La Bañeza y allí no tenemos este problema; por no haber no hay carril bici ni casi calles”.
¡Ole los tertulianos a pie de acera! A veces, la voz de la calle falla estrepitosamente. Pero no pasaría nada si las opiniones no llevaran una carga de mendacidad. No soy propenso a hacer proselitismo de mi pueblo, La Bañeza. A no ser que haya motivos para hacerlo. Lo que me fastidia es que se digan sandeces en público, poniendo por delante lo ser bañezano o vivir en La Bañeza. Entonces me jode. Y mucho.
Y aunque no voy a refutarle sus opiniones, ya que cada cual puede establecer las chorradas que puede soltar cada día, a este bañezano de perra gorda he de decirle que hay más de tres kilómetros de carril bici ya construidos en lo que era antes la antigua carretera nacional VI. Un carril bici señalizado y desdibujado de la amplia acera que corre en paralelo. Lástima que no ande este arrapiezo por la larga avenida en la que se ha convertido este antiguo vial radial. Un carril bici que casi hemos tenido que pagar una buena parte, con el resto de las obras, los que tenemos alguna propiedad en sus orillas y que la Justicia nos dio en los últimos días la razón para no hacer efectivos al Ayuntamiento nuestros correspondientes metros lineales, como contribuciones especiales.
Pero hay más, mi querido y aborrecido vecino de La Bañeza, en la actualidad, aunque con las obras paradas por falta de liquidez de la empresa adjudicataria, la Confederación Hidrográfica del Duero esta construyendo una importante obra a la orilla del río Tuerto, en el que va incluido un carril bici, ya trazado, entre la altura de las piscinas municipales y el denominado Puente de la Reina, en la ya citada carretera Nacional VI. Apenas dos kilómetros de nada.
Eso en cuanto a carriles bici. Pero le voy a decir más a este opinador de mala lechina: Me considero un ciclista urbanita y de campo a la vez. En cuanto apuntan los primeros brotes de primavera y hasta que el otoño empieza a tontear con lluvias y heladas, soy un asiduo de la máquina de dos ruedas a pedales. No suelo utilizar los carriles bici antes citados. Más bien lo hago por esas espléndidas calles que dice el interfecto que no existen en mi pueblo, La Bañeza, o por caminos rurales, sorteando pequeños obstáculos, en forma de cembos y roderas, que machacan en los primeros días mis egregias posaderas.
Sí, despistado opinador de perrina chica. La Bañeza tiene calles por las que se puede circular en bicicleta sin mucho peligro de ser atropellado, a poco que guardes las formas y vigiles lo que se te puede echar encima. Calles para coches, para peatones, para convivir ambos a la vez Y otras que no hay por dónde cogerlas. Que también.
Así que guarda tu mala lechina y sino estás conforme en esta acogedora ciudad, aunque nosotros los bañezanos no tenemos una estatua de Guzmán, señalando la estación porque, eso sí que nos lo quitaron hace 26 años (el tren, que la estación se ha convertido en otra cosa), haz las maletas y ahueca el ala, tío. ¡Ah!, y si otra vez quieres opinar de La Bañeza, documéntate un poquitín. Que para dar caña en esta bendita ciudad hay motivos a montones, sin decir chorradas mendaces, como hiciste tú el otro día en Diario de León. ¿Vale?
