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REPORTAJE
Morfina para el dolor... y compañía
Voluntarios de un programa pionero en Castilla y León acompañan en la recta final de su vida a pacientes de la Unidad de Cuidados Paliativos de Los Montalvos
Y.R.T.
04/04/2012 (12:15 horas)
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Cuando la vida se apaga, las medicinas no son lo único que el paciente necesita. El acompañamiento y apoyo puede ser tan valioso como la morfina que quita el dolor. Así lo creen los voluntarios que trabajan en la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital de Los Montalvos en Salamanca, personas anónimas que han decidido dar “un poco de sí mismos” a los demás, en uno de los momentos más delicados a los que se enfrenta el ser humano, la muerte.

A pesar de lo que pueda parecer desde fuera, una de estas voluntarias, Marce López, confiesa que es “una labor muy hermosa” y que a ella en concreto, le “llena mucho” porque es una experiencia “muy enriquecedora”. Esta mujer dedicaba su tiempo libre a otras labores de voluntariado, hasta que llegó a la Unidad a visitar a un amigo que se encontraba ingresado allí. A partir de ahí, se sumó a los ‘Compañeros del alma’ y desde entonces ha prestado su apoyo a pacientes que lo necesitaban, a personas que no tenían a nadie más o a aquellos que buscaban una mirada amiga con la que desahogarse.

De hecho, confiesa que en este momento final, es cuando “se acaban las máscaras”, es decir, está el ser humano “al desnudo” y muchas veces necesitan abrir el alma a personas ajenas a su vida, para confesar algo, mostrar miedo o angustia. Marce explica que en muchas ocasiones no pueden hacerlo con sus familiares, porque no quieren hacerles sufrir y prefieren mostrarse más enteros. Los voluntarios, añade, “ni tienen vínculos afectivos, ni bata de médico y no juzgan a nadie”, por lo que acaban contándoles sus frustraciones, miedos o aspectos de su vida, que nunca antes habían contado.

Esta labor es posible gracias a la Obra Social de La Caixa, que es la entidad que impulsó el programa de ‘Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas’ en España, en el año 2009. El hospital salmantino, es el único de la Comunidad en el que se ha puesto en marcha y se desarrolla con la colaboración de profesionales de diferentes ámbitos, como son trabajadores sociales, psicólogos, enfermeros y voluntarios. La trabajadora social de este proyecto, Eva Tejedor, relata que en la actualidad son 15 las personas que dedican su tiempo de forma altruista a esta actividad y el objetivo es ampliar el equipo para poder ir más allá, e incluso poder trasladar ese apoyo a los pacientes que se les da el alta y se marchan a sus casas.

Se buscan compañeros del alma

Por ese motivo y para continuar con esta labor, se ha lanzado la campaña ‘Buscamos compañeros del alma’, con la que se pretende captar la atención de la sociedad para que se sumen a este proyecto de forma voluntaria. La respuesta, explica Tejedor, ha sido buena, y de momento se han recibido una veintena de solicitudes de personas interesadas en formar parte del equipo.

La campaña se ha puesto en marcha en hospitales, universidades, centros de salud, asociaciones religiosas, colegios y asociaciones profesionales, parroquias, asociaciones de pacientes, asociaciones de mujeres, centros cívicos y culturales, redes de voluntariado social, centros de mayores, centros de juventud y servicios sociales de toda Salamanca, porque según resaltan, no se necesita ningún conocimiento previo.

La trabajadora social apunta que después de pasar por una entrevista personal, se selecciona a aquellas personas que coincidan con un perfil determinado, porque tienen que tener “capacidad para escuchar y una cierta madurez emocional”, debido a que se enfrentan a situaciones con “mucha carga emocional”.

Además, se les realiza una formación previa durante un año, donde se les enseña los mecanismos apropiados para hacer frente a este tipo de situaciones y que puedan saber como actuar, porque en el día a día, se pueden presentar casos complicados que consiguen hacer que el voluntario se venga abajo. Por último, una vez que atraviesa por ese proceso de formación, un voluntario veterano acompaña a quien se inicia para que pueda ver “in situ” como es esa labor.

Por su parte, López opina que quien decide dar el paso de convertirse en un voluntario de este tipo, primero debe tener “cierta sensibilidad” y considera que “es vital” tener “una estabilidad emocional y personal”, porque no pueden “tambalearse” ante un paciente en estos difíciles momentos. Además, considera necesaria la formación, porque “por muy buen corazón que se tenga, meter la pata con un enfermo terminal, es algo muy gordo”, sentencia.

Atención integral

Desde la puesta en marcha de esta iniciativa, se han atendido en Salamanca a 1.375 pacientes y 3.728 familiares. En 2012, se prevé dar apoyo a 1.030 personas y recalca que para poder ofrecer una mejor atención, es preciso complementar el equipo multidisciplinar con “nuevos compañeros”. Asimismo, detallaron que en España, a través de 29 equipos de apoyo psicosocial, EAPS, que trabajan en hospitales de referencia, centros de atención sanitaria y a domicilio, se han atendido desde principios de 2009 a 27.710 enfermos avanzados y a 43.824 familiares.

Cada parte del equipo desempeña una función y el trabajo conjunto de todos los miembros es la “clave”, para dar el mejor tratamiento emocional a los usuarios del programa.

Gracias a esta iniciativa, recuerdan que la Obra Social de La Caixa “complementa” el modelo actual de atención a las personas con enfermedades avanzadas, y consigue una actuación “integral” que tiene en cuenta los aspectos piscosociales, tanto el apoyo emocional, social y espiritual al paciente, como la atención al duelo, el soporte a las familias y a los profesionales de cuidados paliativos.

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