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Les encuentran tapados con sábanas. Por lo visto, el parricida no lo pudo soportar más y tras escalar por los tejados de las casitas adosadas donde vivía se tira de cabeza al vacío. Su vecina escuchó el grito y el fuerte golpe. Cuando salió a la terraza se encontró a Pascuale en un charco de sangre. Nada se pudo hacer por su vida.
Ahora es la policía científica quien estudia las huellas y los rastros de sangre para intentar esclarecer un hecho que tiene conmocionado a todo el vecindario.
Cuatro cadáveres encontrados en una sola noche, y lo peor, dos niños asesinados por su padre. Nadie se lo esperaba, “parecían una familia feliz”.Este suceso de Tenerife se engloba dentro de otros tantos ya sucedidos a lo largo de lo que llevamos de año.
Otra muerte de una mujer a manos de su pareja, y otros dos niños inocentes víctimas de la violencia doméstica. ¡A dónde estamos llegando! Es terrible contar sucesos tan atroces, e insisto, no tenemos que acostumbrarnos a estas noticias, y sobre todo, no podemos ser indiferentes. ¡Ya está bien! ¿No les parece?
Que sean felices
