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OPINIÓN POR ADMINISTRADOR
Manolito murió en la guerra
"Han matado a Manolito", gritó entre sollozos mi querida abuela Margarita cuando le comunicaron, vía telegrama, que su joven hermano había muerto a golpe de bayoneta, sobre la nieve, combatiendo en el frío Teruel, sin munición, descalzo, apenas sin ropa...
17/02/2008
EL AMANECER ROJO
... Así lo recuerda mi madre que siendo una niña vivió la guerra y sus consecuencias. Y es que la Historia es distinta según el que la escribe, según su sentimiento, su dolor, su miedo.

Es parte de la memoria de un pueblo, de tantos nombres que son el recuerdo de un dolor incrustado en la mente. Tantos españoles muertos para los que ya es larga la eternidad para sus sueños.

Hablo de recuerdos que no se deben retorcer, remover la memoria histórica sólo contribuye a reabrir viejas heridas de una contienda en la que todos perdieron; perdieron la vida muchos españoles, de dos bandos sí, pero todos españoles que ahora descansan en montes y campos sesgados de amor y de cordura.

Con la Ley de la Memoria Histórica dicen que se quiere reivindicar la dignidad de los vencidos, pero más bien lo que pretenden es satisfacer la revancha envuelta de generosidad contra los vencedores de aquella triste guerra civil.
Dicen también los que se han empeñado en ejercitar la memoria que sólo quieren hacer justicia, ¿justicia para quién?, ya no hay justicia para los muertos. Estamos ante una ley que se utiliza como arma arrojadiza contra el contrario político. Una norma que rompe la herencia del consenso alcanzado en la transición española, una ley innecesaria y perjudicial para la convivencia nacional.

Defiendo plenamente las ayudas y todo el apoyo a los que sufrieron las consecuencias de la guerra y del franquismo, pero no comparto la necesidad de una ley que reabre enfrentamientos, divide y enfrenta de nuevo a los españoles por razones superadas hace décadas.

No se puede cometer el mismo error del Régimen, implantar una memoria única y oficial. Cada hombre, cada mujer tiene su propia memoria, recuerdos de quien murió por una paz mutilada. No remuevan la sangre oscurecida por el delirio y la sinrazón de una guerra insana, que hizo del campo, de la ciudad y de los corazones su lecho.

Algo está claro, la Historia no se puede cambiar, buena o mala, es el pasado de un país. Entrar en el revisionismo histórico nos llevaría a cuestionar todas y cada una de las épocas anteriores, porque la memoria histórica de una nación es tan amplia como la suma de todas las memorias individuales. ¿Alguien se cuestiona el antisemitismo de la expulsión de los judíos por los Reyes Católicos?, o remontándonos más atrás en el tiempo, ¿ el genocidio de los romanos sobre las tribus astures? Con este pasado, ¿podemos presumir de nuestro pasado romano y de nuestro legado judío?.

Nuestros gobernantes no pueden airear trapos sucios con una iniciativa disfrazada de concordia. “Tanto criticar y ahora están haciendo con el trampantojo de los AVES más ruido que Franco con los pantanos”. Señor Presidente, con todos mis respetos, su abuelo no fue la única víctima de un pueblo enfrentado, una atrocidad que se intenta olvidar, Manolito también murió en la guerra. Me niego a aceptar una Memoria impuesta.

Ana María Guada Sanz. Portavoz del PP en el Ayuntamiento de León. 

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