Jueves 09 de febrero de 2012 | Actualizado a las 17:47 h.
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Ayudados de su olfato y con la experiencia que aporta a estos animales los entrenamientos semanales, están lo suficientemente capacitados para realizar su labor. Sin embargo, los 15 perros que forman parte del equipo del GREM no serían nadie sin la decena de voluntarios del grupo de rescate. Son las piezas de un puzzle que ha colaborado en trabajos de rescate no sólo en Castilla y León en sucesos como la explosión ocurrida en la calle Gaspar Arroyo de Palencia, sino fuera de las fronteras del país, en lugares como Perú e Italia.
Sin embargo, el GREM no está presente estos días en Haití, un lugar donde les hubiera gustado poder ayudar, y es que, según explica el responsable de este grupo, Álvaro Martínez, “cuando pasa algo se quiere estar ahí y no importa peder el tiempo libre que cada uno tiene”. Por ello, indica que en la Comunidad falta que los políticos y los responsables de las administraciones se den cuenta de que los voluntarios “no quieren que se les dé cierta cantidad de dinero y estar en su casa. Deben entender que el voluntariado lo que quiere es trabajar y por eso está ahí”.

Un binomio
A pesar de que en esta ocasión no hayan sido llamados para participar en el rescate de personas en Haití, están dispuestos a hacer las maletas en cualquier momento para demostrar lo que para ellos es una pasión. Anita, Charly y Alberto compaginan su vida normal con una dura dedicación a estos animales. Se crea así lo que Álvaro define como un “vinculo muy especial”, una relación que denomina “binomio” porque es el “equipo perfecto”, indisoluble, inseparable e indivisible.
El responsable del equipo de rescate señala que estos perros- belga malinois, pastor alemán y labrador- siempre están acompañados de la misma persona y cada voluntario se acaba convirtiendo en “todo para él”. Para ello ambas partes han invertido muchas horas de trabajo y entrenamiento, ya que además de las tres horas diarias que dedican a dar de comer y hacer ejercicio con los perros, los fines de semana llega el momento de trabajar con la orientación, el conocimiento de las estructuras de los edificios y de primeros auxilios, todos ellos aspectos fundamentales a la hora de enfrentarse a cualquier tipo de catástrofe.

Cumpleaños
En este mes de enero se cumplen 13 años de la puesta en marcha del Grupo de Rescate Espeleológico y de Montaña, por lo que los protagonistas de esta historia están de celebración. El cumpleaños sirve además para hacer balance de un tiempo en el que han pasado de realizar más de 20 salidas en el año 2007 a tan sólo cinco en el 2009. Sin embargo, los miembros del GREM no pierden la ilusión y la pasión con la que pusieron en marcha este proyecto que pretendía combinar el voluntariado en general con el cariño a unos animales como los perros.
Esta unidad canina- que cuenta con un presupuesto anual superior a los 30.000 euros financiados por la Administración regional y el Ayuntamiento de Burgos- se prepara para intentar ayudar en todas las situaciones de emergencia que se puedan dar en Castilla y León. Además, y gracias a los acuerdos internacionales con otros organismos, el GREM puede intervenir en situaciones de emergencia en otros puntos del planeta.

El equipo ocupa la Vicepresidencia de la Asociación Nacional encargada de la formación tanto de las personas como de los perros de rescate. Cuenta en su haber con cursos de formación en países como Colombia y Perú y es que, explica Álvaro, “no se trata de una ciencia exacta, por lo que es necesario aprender de mucha gente”.
La formación y la experiencia la de estos miembros del Grupo de Rescate Espeleológico y de Montaña busca ver su fruto, el trabajo. De esta forma, Tex, Tina, Anita, Charly, Alberto y Álvaro cambiarán su lugar de entrenamiento por paisajes oscuros y tristes pero donde ellos, a buen seguro, aportarán una luz de esperanza en la vida de muchas personas.


