Viernes 10 de febrero de 2012 | Actualizado a las 22:16 h.
Enamorados
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Cuando Villafranca absorbió al municipio de Paradaseca, lo hizo con sumo cariño, con el visto bueno de los afectados y, casi casi por “imperativo legal”, toda vez que asumía la administración de un vasto territorio, hermoso como ningún otro, pero infradotado de servicios y con una población escasa y dispersa, víctima de un abandono secular que la sacrificaba y la obligaba a la inmigración. Entonces, Villafranca contaba con el doble de población que tiene hoy, y podría haber hecho mucho en beneficio del desarrollo de estos Ancares, que siguen abandonados igual que ayer, pero con mayor injusticia si cabe.
El pasado lunes, 1 de marzo, esta “pobre gente”, honrada, trabajadora, leal a su “terruño hermoso”, sin distinción de credos ni de ideologías, vinieron a manifestarse a la capital, ante el Edificio de la Junta, pidiendo lo justo y razonable: TDT sí, parabólicas NO. Leonoticias.com, publicó unas excelentes fotos de Peio García, y una buena información de Luis V. Huerga, que generaron mucho interés, como lo demuestran los ochenta y siete comentarios de los lectores. Yo apoyo incondicionalmente todas las reivindicaciones justas de los ancareses, de las personas del alto Burbia, y le pido al señor Consejero, don Antonio Silván Rodríguez, que atienda y resuelva con justicia y sentido común, evitando así que esta hermosa tierra se llene de “chatarra de antenas parabólicas”, como Nerón y Calígula llenaron la Vía Apia de Roma con crucificados.
Ahora también, en estos días, el municipio de Villadecanes-Toral de los Vados anda medio revuelto, pero no por problemas vitales de necesidad, sino por “pecados de lujo o vicio”, que suelen aflorar y manchar la condición humana y política, en especial cuando los “nuevos mandamases” ejercen de “nuevos ricos”. ¿Qué necesidad hay de provocar a las personas de Villadecanes? ¿Por qué atacar su sensibilidad y pretender “borrar” su nombre de los Papeles Oficiales, de la burocracia administrativa, de la historia escrita, sentimental, afectiva…?
Mi abuela Isabel González González, madre de mi padre Antonio Bouza, era natural de Valtuille de Abajo. Conservo viejas escrituras de algunas pequeñas propiedades referenciadas en el término municipal de Villadecanes, pueblo que debe seguir con su nombre bien claro, sin que nadie, por capricho o intereses políticos coyunturales, quiera desaparecerlo. Yo me opongo.
Los ancareses, en los suyo, llevan razón. Los de Villadecanes también.
Lo escribo con toda burbialidad, como siempre.

