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“No han pasado suficientes años para pensar que aquí hay que quitar medios de extinción”, ha explicado el presidente de la asociación, Pedro Díaz quien, además, ha recordado que cuentan también otros factores, ya que no es posible vaticinar cuál será el resultado de la campaña porque el fenómeno de incendios forestales es “cíclico”. Es más, según ha señalado, en el caso de la provincia de León hay una “problemática tremenda” porque desde “hace años” se estaba “al límite” de lo que sería necesario en cuanto a medios.
“La reducción va a perjudicar y deberían quitar de otras cosas. La extinción de incendios es algo básico en la política medioambiental y es un área básica”, ha señalado Díaz. “Estamos con los medios justos, en el límite. Somos partidarios de mantenerlos a pesar de la crisis, si no es posible que haya mejoras, pero que no de que empeore”.
Profesionalización
Otro de los factores que ha señalado Díaz es la “falta de profesionalización” no en el sentido de la eficacia del personal de extinción sino en cuanto a la “continuidad” de los trabajadores debido, entre otras causas, a que los sueldos “no son acordes al trabajo que se está haciendo” o que muchos de ellos buscan otros trabajos, son estudiantes o abandonan al cabo de unos años.
40 kilómetros al día
Además, desde la Asociación de Agentes Forestales se ha asegurado que, debido también a la crisis, “durante meses” se ha producido el número de kilómetros que los trabajadores pueden realizar en unos vehículos que, además, se encuentran bastante obsoletos. Algunos de ellos con “400.000 kilómetros”.
Ese recorte en el kilometraje afecta “no solamente a la extinción, si no también a la prevención”, ya que queda coartada la labor de vigilancia y el factor de disuasión que provoca la presencia de los agentes en el monte, se reduce. De esta forma, cada vehículo cuenta con una restricción de 1.200 kilómetros de recorrido mensual, aunque cada uno cuenta con dos agentes, por lo que la distancia debe repartirse en la zona que abarcan dos cuarteles. En total, unos 40 kilómetros máximo de recorrido por cada día laboral, lo que está provocando que, en ocasiones, los agentes “no puedan ni salir de la oficina”.
Prevención
Sin embargo, desde la Asociación de Agentes Medioambientales sí se ha indicado que “hay cosas que se han hecho bien” y que el “planteamiento del problema” ha tenido un enfoque acertado”. Pero, sobre todo, el hecho de que cada vez es más complicado que los delitos relacionados con el fuego queden impunes, a pesar de lo complicado que resulta la investigación en estos casos porque “tan sólo es una chispa, no hay un cuerpo sobre el que poder investigar”.
“Se han recortado muchas negligencias. Ha mejorado bastante, pero a lo largo de los años hemos visto que es cíclico. Hay que tener los pies en el suelo, es un problema de cultura de fuego”, ha explicado Pedro Díaz quien ha reconocido que buena parte de los incendios se deben a la “delincuencia del mechero”.
En este sentido, no esconde que muchos de ellos están provocados por ganaderos y agricultores no profesionales, aunque ha rechazado las acusaciones de que por detrás existan intereses económicos, aunque sí, en ocasiones, reacciones de brigadistas despedidos o de personal al que finalmente no se le contrata, en una macabra venganza.
Ese es uno de los “bulos” que ha querido desmentir en el caso de los incendios forestales, ya que si realmente hubiera intereses económicos habría fuegos en toda España y León no sería una de las provincias más afectadas. Por otro lado, el hecho de que los cortafuegos no son herramientas para la extinción, sino que sirven para que los incendios no se extiendan, aunque se trata casi de un “desastre ecológico”.
Además, “cuando hay un fuego, sea la motivación que sea, hay mucha tendencia de partidos políticos y algunas asociaciones para sus intereses. Eso es otro factor que ayuda a la gente que quiera instrumentalizar el fuego para erosionar un gobierno, pero el fuego es un problema de todos”.


