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Por el contrario, desde el comité de empresa y las secciones sindicales de CC.OO. y UGT señalaron que los empleados de la cementera se sienten “comprometidos en hacer compatible el progreso económico y social con el respeto al medio ambiente y la mejora de la calidad de vida”. “Deseamos para nosotros mismos y para nuestras familias la máximas garantías de seguridad y salubridad”, afirmaron.
A este respecto, añadieron que ejercen con “el máximo rigor y profesionalidad” las competencias que tienen atribuidas para “la supervisión y vigilancia de las operaciones de valorización”. Así, explicaron que la introducción de combustibles alternativos es “una práctica extendida” en el sector cementero europeo y español, incluida Castilla y León, contando con “todas las garantías para la seguridad y salud de los trabajadores y vecinos”.
Los trabajadores significaron que además este proceso constituye un medio eficaz en la lucha contra el cambio climático porque contribuye a la disminución de las emisiones globales de CO2. Por ello, destacaron las inversiones realizadas en la factoría de Toral de los Vados en los últimos años en la transformación de los procesos productivos “hasta eliminar los impactos en el entorno y en el medio ambiente de la fábrica”. “Resulta evidente a cualquiera que compare nuestra fábrica de hoy con la de hace unos años”, aseguraron.