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OPINIÓN POR POLO FUERTES
Los cuarterones del 'Balcón' de Chencho
Hasta el momento que comienzo a escribir estas líneas de despedida a Chencho, no me había dado cuenta el parecido del título general de esta columna ('Con ventanas a la calle', y van casi seis meses)...
18/03/2008
CON VENTANAS A LA CALLE
...con la de Juan Florencio Pérez: 'El balcón del pueblo'. Más de una vez lo comenté con él, cuando desbrozábamos alguna de sus columnas: "¿Esta vez no crees que más que balcón, parece una especie de la jodimos con ventanas a la calle?". Ha sido solo una casualidad, lo juro. Aunque su balcón tiene cuarterones (contraventanas) y mi ventana, tan solo cristales mondos y lirondos.

Se me rompió un cacho de alma, cuando en la mañana del martes, leía en Diario de León la escueta noticia de su muerte, en apenas media columna. Un cacho más de alma que, en apenas un mes, se ha llevado por delante a otros amigos como Arturo Tejerina o Charo González, la mujer del cronista oficial de La Bañeza, Conrado Blanco. Chencho fue de esos amigos, compañeros, paisanos que tienes siempre ahí, al lado del corazón, aunque solo eches mano de ellos algún año que otro, si llega el caso.

Más de una vez me animó a escribir en El Adelanto Bañezano, en aquellos años heroicos en los que estuvo al frente del semanario local, quizá los más brillantes de sus tres cuartos de siglo de existencia. "Échame una mano, que tú sabes si quieres, para dar más prestancia a estas páginas". Pero me era muy difícil en aquel momento, en el que yo había apostado por una empresa familiar, lejos del periodismo.

Nacido en Oteruelo (un Otero, que dice la nota funeraria de prensa, más pequeño) de la Vega, ese pueblo del que echaba mano cada poco en sus escritos para desbrozar los surcos de la cara de su padre (ya fallecido), de sus hermanos. Juan Florencio Pérez García llevaba los genes y la nicotina del periodismo atados al corazón desde su más tierna infancia. Por eso, nuestra amistad y paisanaje fueron sencillos, sin costuras, sin alharacas, sinceros.

Muchos años más tarde, coincidimos en La Crónica de León. Los dos compartíamos la única máquina de  escribir de administración, cuando la dejaba Mercedes, existente en el periódico que había apostado por la informática. Tanto a él como a mí los ordenadores nos habían cogido con el paso cambiado de la existencia, en aquel rotativo que nacía "en un parto de nalgas", como a Chencho le gustaba decir, a trancas y barrancas. Allí nació su 'Balcón del pueblo', en la última página. Mientras que en la sección de deportes, firmaba como Juan Belloso, quizá como homenaje a sus suegros bañezanos. Recuerdo su marcha traumática, buscando siempre la perseverancia de su libertad, camino de Diario de León.

Hace un año, comentamos la figura del juglar de la Musa del Carnaval Bañezano, que el presidente del grupo Salsa, Pepe Blanco, le había encargado interpretar, al haber sido yo con anterioridad esa especie de pregonero de la belleza carnavalera de esta ciudad. Después, en la sala de fiestas Ramsess II, volvió a demostrar su buen hacer poéticos, su amor por la tierra y por una fiesta, de la que su suegra Lucila había sido uno de los exponentes más importantes para su total recuperación.

"Qué bien te veo, cabrón", me espetó hace unas semanas, al entrar en la biblioteca municipal de La Bañeza, a una reunión en la que coincidimos, sobre la futura autovía León-Bragança. "Pues anda, que tú…", fue mi lazo sincero al estrechar las manos. Habrá sido su última epopeya periodística, no solo desde la moderación y dirección de aquella reunión, sino también desde los cuarterones de su 'Balcón del pueblo'. "Tenemos que echar el resto, Polo. Estamos en el mejor momento para hacer posible esta realidad, esta autovía".

Me aseguró que era asiduo lector de esta columna mía en leonoticias.com, y yo le creí, recordando aquel compartimiento de la máquina de escribir de Mercedes, en La Crónica. Porque tanto él como yo y otros muchos, tuvimos que buscarnos la vida, aprender algunos de los entresijos de la informática, para seguir adelante, juntando letras sin folios.

Chencho había recogido la iniciativa de Martín Manceñido, principal mentor de la León-Bragança, con el reprís que le caracterizaba y era optimista hasta los tuétanos. Más que yo, que sigo mirando la idea, como una especie más de la jodimos, con 'Ventanas a la calle', un canto a la galería de nuestros políticos provinciales que nos han tocado en suerte.

Se me cayó un cacho de alma al leer la noticia de la muerte de Chencho. Un amigo, un compañero, un paisano que tienes siempre ahí, al lado del alma y que, algún año que otro nos llamábamos. Por eso, desde estas líneas, solo me resta dar mi pésame más sincero a su familia, en especial a sus hermanos Gabino, Santiago y Agustín. Descase en paz Juan Florencia Pérez García, Chencho.

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