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-Si las palabras se amotinan, ríndete hasta que se calmen.
-Amarás al prójimo como a tus libros, más, o menos.
-¡Pobres libros…, qué solos estáis…!
-Cuando dejo de guardar distancias hasta los seres más diminutos me atropellan.
-El amor de “La Diosa del Cúa” también está presente en Pobladura de Somoza, no de Arremoza.
-Los más cobardes suelen esconderse detrás de las palabras.
-Cuesta tanto la felicidad que ni siquiera sabemos lo que tenemos que pagar por ella.
- Aunque salga cara la felicidad siempre valdrá la pena.
-Ser completamente feliz, además de imposible sería una tontería…
-La felicidad es tan libre que siempre hace lo que quiere y se le antoja.
-Todo es finito siempre, menos las deudas que tenemos con los bancos.
-Hay personas que no entienden nada y lo explican todo.
-La experiencia me aconseja tener siempre mucho cuidado con los barcos, con los aviones y, sobre todo, con las mujeres.
-Perseveren en sus celos y envidias los que me critican y difaman, pues así se mantendrán en la cumbre del escalafón de los necios.
-Hay personas distinguidas que dicen no creer en Dios, y tienen sus razones. Por eso prefieren ser fans de cualquier idiota poderoso que pase por delante de su ventana.
-Escritor: Cuando las palabras y las ideas se te resistan; no las fuerces, no las violes…
-La gente que habla de oídas debería tener mejor oído y menos lengua.
-Para perderte conmigo me tienes que descubrir…
-Para las personas sin trabajo es más difícil saber de qué podrán vivir que de qué pueden morirse…
-Disfrutamos un perfecto ménage á trois: mi corazón, mi cerebro, y yo.
-No sólo el cerebro, también el corazón tiene memoria y guarda recuerdos.
-No seré yo el que se enfade, pues la sinrazón, el odio, y la intolerancia sectaria es cosa de ellos.
-Siendo mala persona puedes ser un gran albañil o un rico empresario; pero jamás un buen poeta. Para mí, al menos, no tienes ninguna credibilidad, y, siendo así, sólo me pareces un bufón y lo que digas no me importa.
-Yo no tengo enemigos: son ellos los que me tienen a mí.
-Yo también me equivoco algunas veces, pero todas son, y corren, por mi cuenta.
-Aunque todo el mundo cree tener razón, es muy evidente que el tiempo, los resultados, la realidad objetiva y concluyente certifica que algunos la tenemos casi siempre y otros casi nunca.
-Y el que no quiera hacer el ridículo opine sólo de lo que bien sepa, y aun así hágalo con cautela.
