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Eran los años en los que las locomotoras y los vagones estaban sustituyendo a la recua de mulas y caballos y los carromatos de la arriería. Mientras Portugal necesitaba una salida al Cantábrico y a Europa, León añoraba el camino más corto al Atlántico de O Porto y Lisboa. Eran también años duros y míseros y todo quedó en buenas intenciones, aunque siempre recordado por los pueblos que pudieron ser cabecera de estaciones y apeaderos ferroviarios, con cruce en La Bañeza.
Hace una docena de años, otro bañezano (esta vez de la comarca) de Valdefuentes del Páramo, como es Martín Manceñido Fuertes, a la sazón secretario nacional de la Hermandad de Donantes de Sangre, iniciaba el camino para la conformación de la Asociación de Amigos de Portugal en León. Entre una batería de iniciativas conjuntas entre los dos países, Manceñido redactó un estudio documentado para la construcción de una autovía de apenas 150 kilómetros de longitud, entre León y Braganza, desdoblando la carretera Comarcal-622. Un estudio que, en principio, fue mu celebrado por los empresarios leoneses, bañezanos y zamoranos, pero que después…, si te he visto, ni me acuerdo.
El agua de borrajas volvió a ser el mejor escondite de la idea, aunque quedó prendida con alfileres por la mano del actual alcalde (entonces en la estantería de posibles futuros opositores) y en los entresijos de los desgobiernos continuos en el Ayuntamiento de La Bañeza.
Entre tanto, socialistas y populares (a nivel regional y nacional) desarrollaron, para ellos mejores, contrapartidas de intereses espurios, entre León y Astorga y entre León y Benavente. La primera con el zambombazo de tener que pagar uno de los peajes más caros por kilómetro y la segunda, hace muy pocos años, como la mejor salida leonesa a Portugal, por Acañices (Zamora), aunque para ello haya que hacer un rodeo circulatorio de la tira de kilómetros.
Aquella idea de Martín Manceñido fue tomada en consideración en el programa a la Alcaldía de La Bañeza por José Miguel Palazuelo, más como un saludo a la galería que para su, casi imposible, ejecución. Palazuelo ganó las elecciones, desbancando por primera vez al PP de la poltrona de regidor, aunque para ello tuviera que tomar el hábito y el voto de una tránsfuga de un partido localista. Y ahí te quiero ver, torero.
En su afán por llevar a cabo la idea de que el camino más corto entre León y Portugal era pasar por La Bañeza, el nuevo regidor Palazuelo interesó a los mandatarios del PSOE regional y nacional y tanto Villalba como José Antonio Alonso (cabeza de lista al Congreso) prometieron sacar adelante la iniciativa. José Luís Rodríguez Zapatero gana las elecciones generales en marzo del 2004 y en aquel Consejo de Ministros celebrado en julio del 2004, en el Hostal de San Marcos de León, ZP (ahora Z solo) dijo sí a la León-Bragança por La Bañeza. Y vuelta la burra al trigo con el si te he visto…, tararí que vi.
Y en esas estamos. Hay que decir que la Junta de Castilla y León, titular de la carretera C-622, no estuvo nunca por la labor, y así lo dejó reflejado y muy claro, hace unos días, su presidente Juan Vicente Herrera, al portavoz de la UPL, Joaquín Otero. Hasta tal punto Valladolid no quiso saber nada de la León-Brangaça por La Bañeza, que hace media docena de años, aquella carretera Comarcal 622 que empezaba en Ribaseca y concluía en Puebla de Sanabria y Calabor (Zamora), quedó repartida en tres tramos, como son la CL (se supone que significará Castilla y León) 622, desde Ribaseca a La Bañeza; la LE-125, desde La Bañeza al límite con la provincia de Zamora; y la ZA-125, hasta Calabor. ¿Quizá sea un por si acaso? ¿Un ojo al Cristo que es de plata? ¿O simplemente un mal pensamiento del consejero Toño Silván, para dejar aislada a La Bañeza y que se siga divirtiendo con sus cosas? Más que nada por aquel deslavado, inconsecuente y falso dicho de que Ponferrada trabaja, Astorga reza y La Bañeza, todo el día de juerga. Toma ya, Toñito.
