Castilla y León ha vivido en los últimos meses un espectacular crecimiento de la inmigración legal que ha supuesto que en apenas 15 meses, desde el 1 de enero de 2007, hayan obtenido tarjeta o autorización de residencia un total de 61.264 ciudadanos extranjeros en la Comunidad y se haya alcanzado la cifra record de 156.530 inmigrantes, según los datos facilitados por el Ministerio del Interior. El aumento acumulado en estos quince meses es del 64% y supone que cada día se dan de alta en el registro 136 nuevas tarjetas de residente.
Por provincias, Burgos y León son las que registran un mayor número de ciudadanos extranjeros, con 31.508 y 24.815, respectivamente, seguidas de Valladolid, con 27.651, Segovia, 22.201; Ávila, 13.969 y Salamanca, 13.439. Con un menor número está Palencia, 6.697; Zamora, 7.531, y Soria, 8.719.
En todas las provincias creció el número de inmigrantes en estos quince meses –aumento que se ha mantenido en el primer trimestre de este año-, aunque destaca la subida por encima de la media registrada en Zamora, 92%, y en Ávila y Burgos, que ha sido superior al 81%. También son significativos los incrementos experimentados en Valladolid, 67%; Salamanca, 64% y Segovia, 58%.
Entrada de Rumanía y Bulgaria en la UE
La razón de este importante crecimiento está fundamentalmente en la llegada y regularización de ilegales pertenecientes a Bulgaria y Rumanía –los principales países emisores de inmigración en la Comunidad- ya que su entrada en la Unión Europea les ha abierto las puertas a su legalización simplemente con apuntarse en el registro de ciudadanos comunitarios. De este modo, el 31 de diciembre de 2006, víspera de su entrada en el club de los 27, había en Castilla y León 12.465 búlgaros y 7.623 rumanos, mientras que el 31 de marzo de este año estaban contabilizados 27.558 búlgaros y 28.214 rumanos, lo que significa que casi se ha cuadruplicado el número de rumanos y el de búlgaros ha crecido un 121%. De este modo, más de la mitad de los nuevos ciudadanos de la Comunidad proceden de estos dos países del Este. La otra clave está en Portugal ya que en estos quince meses se han registrado en la Comunidad 6.536 nuevos ciudadanos procedentes del país vecino, lo que supone un crecimiento del 65,2% y alcanzan la cifra de 14.024.
Pese a que la llegada de inmigrantes mantiene ritmos de crecimiento muy importante, en el primer trimestre del año se ha moderado. No obstante, en apenas tres meses se han incorporado a Castilla y León 10.130 nuevos inmigrantes, lo que supone un registro de 111 tarjetas de residente diarias.
De este modo, la ampliación de la UE ha permitido a la región multiplicar por cinco la presencia de ciudadanos comunitarios en estos 15 meses, toda vez que el 31 de diciembre de 2006 esa cifra era de 15.638 personas y ahora son 79.889. Sin embargo, el paso administrativo de búlgaros y rumanos hacia la Europa Comunitaria no ha supuesto un descenso de las tarjetas de residencia extracomunitarias. Todo lo contrario, hoy existen en la Comunidad 7.000 inmigrantes más de fuera de los 27 que hace quince meses, es decir, 76.641 extranjeros no comunitarios.
Por áreas geográficas, el crecimiento ha sido generalizado en estos quince meses, si bien destaca, en términos absolutos, el producido con los iberoamericanos, de casi 9.000 personas, y en los africanos, con casi 7.000 nuevas tarjetas, lo que en términos relativos supone un aumento del 25 y del 39%, respectivamente. De este modo, en Castilla y León viven de forma legal 44.627 iberoamericanos y 24.056 africanos.
Otras zonas
Más moderadas son las subidas registradas procedentes de otras zonas del planeta. Así, en la Europa no comunitaria, el crecimiento es de 358 personas hasta los 2.303; en América del Norte, de 23 para alcanzar los 493; en Asia, de más de 800 y son ya 5.094; en Oceanía, de 7 y llegan a los 27, y han disminuido en 3 el número de apátridas.
La incertidumbre económica no ha provocado un desplazamiento de la inmigración, al menos en los primeros meses del año, aunque sí un descenso en el ritmo de crecimiento. De este modo, en sólo tres meses se han incorporado de forma legal a la Comunidad, 6.500 europeos comunitarios, de los que más de dos terceras partes son búlgaros y rumanos, si bien existe también un aumento importante en la llegada de portugueses, 1.400 nuevas tarjetas. Más de 1.500 nuevos africanos y casi 2.000 iberoamericanos han regularizado su situación en la Comunidad en el primer trimestre. Este crecimiento se ha repetido también en menor medida en la Europa no comunitaria, 95 nuevas tarjetas y en los asiáticos, 132, mientras que han descendido el número de ciudadanos de América del Norte en once personas y se han mantenido los de Oceanía y los apátridas.
Además de rumanos, búlgaros y portugueses, es importante la llegada de marroquíes, 6.000 nuevas tarjetas, un 45 por ciento de crecimiento, así como de polacos, 1.200; colombianos, más de 2.000; ecuatorianos, 1.300, y bolivianos y brasileños, 900.
Cualificados
A juicio de la secretaria de Migraciones de CCOO, María Vallejo, el ‘boom’ de crecimiento de inmigrantes rumanos y búlgaros “se veía venir” con su entrada en Europa. Vallejo destacó que “por lo general son cualificados y Castilla y León no les puede dar la espalda porque España fue un país emigrante como ellos ahora”. Los búlgaros son “aún más cualificados y además apuestan por ser autónomos. “Ahora ya no son inmigrantes y tenemos que cambiar el chip, porque pertenecen a la UE, como Italia, Francia o Portugal”, señaló Vallejo, quien destacó que trabajan mayoritariamente en los sectores de la construcción, agricultura y servicios.
La responsable de migraciones de CCOO sostuvo además que Castilla y León es el principal destino español de búlgaros. “De hecho”, afirma, “en la comarca de Tierra de Campos hay pueblos con amplios colectivos y se han llegado a fletar autobuses directos entre Sofía y Valladolid”.
De igual forma se mostró la secretaria regional de Igualdad y Acción Social de UGT, Concepción Ramos, quien recordó que han superado al colectivo colombiano y que, tanto búlgaros como rumanos son mayoría en provincias como Valladolid, Salamanca, Zamora y Segovia. Ramos coincidió con Vallejo en que el medio rural es un asentamiento para este colectivo, principalmente la viticultura y la ganadería, “aunque muchos de ellos vienen buscando trabajo en la construcción, si bien con la actual crisis inmobiliaria tienen muchos problemas para encontrar empleo”.
Ramos calificó la inmigración como un fenómeno “complejo” que requiere de una “política de Estado”, de ahí que valorara la actitud del Gobierno “de unir los departamentos de Trabajo e Inmigración”.
Contentos
Por último, la presidenta de la Asociación ‘Mundo Solidario’, Tania Georgieva, un foro de reunión inmigrante (principalmente de ciudadanos búlgaros) ubicado en Valladolid, reconoció que todos ellos están “muy contentos” en Castilla y León, aunque también lamentó “las dificultades” causadas en el sector de la construcción en los últimos meses. En cuanto a la moratoria de dos años impuesta por el Gobierno, consideró que “no es problema, ya que finaliza este año”.
“Igual que hemos estado muchos años esperando, por un poco más no pasa nada”, indicó Georgieva, quien aprovechó para denunciar que los medios de comunicación tergiversan muchas informaciones referidas a inmigrantes. “En muchos casos, se lee y se oye que un rumano ha robado o ha matado aquí o allá. Hay que especificar, porque nosotros somos gente buena. Los que cometen esos actos son los gitanos rumanos y existe una diferencia”, se defiende.