Viernes 10 de febrero de 2012 | Actualizado a las 22:16 h.
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Las obras de la Línea de Alta Velocidad que unirán León y Asturias, en los túneles ferroviarios de Pajares permitieron el descubrimiento de depósitos glaciomarinos ordovícicos desconocidos en la Cordillera Cantábrica. “Tras los hallazgos el túnel, fuimos a la montaña para explotar con otra mirada lo que los mapas y muchos geólogos descartaban, y allí estaba lo que buscábamos, rocas glaciares del Ordovícico Superior en Telledo (Asturias) y al sur del puerto de Pajares, en Casares de Arbás y Pontedo, en León”, contó Guitérrez-Marco.
Esta nueva visión geológica posibilitó descubrir los antiguos valles glaciares de hasta 250 metros de profundidad y de uno a tres kilómetros de ancho, rellenos por areniscas y pizarras con cantos, recubiertos por lo general por una capa de cuarcita depositada en ambientes marinos muy poco profundos, al acabar la glaciación. El hallazgo acaba de publicarse en la revista Geology.
El equipo de investigación también localizó pruebas de que esos antiguos relieves fueron ‘valles-túneles’, es decir, excavados por las aguas del deshielo que drenaban por debajo del casquete glaciar. Según el investigador del CSIC, lo encontrado “no sólo demuestra que existían depósitos glaciares ordovícicos, sino que el proceso de incisión erosiva que dio lugar a los valles tuvo que realizarse forzosamente bajo una espesa capa de hielo acumulado por encima”.
Los autores del artículo plantean ahora que la Península Ibérica tuvo que estar físicamente conectada con las áreas emergidas del macrocontinente de Gondwana durante la glaciación ordovícica. Estudios previos de Gutiérrez-Marco postularon que los territorios ibéricos se situaban en el ordovícico a la altura de Libia y Egipto, en vez de frente a la costa Atlántica actual de Marruecos y el Sahara Occidental,como afirman muchos autores anglosajones.
El hallazgo cantábrico viene a reforzar la interpretación del geólogo del CSIC cuyos argumentos paleogeográficos se basaban en la recuperación de muchos fósiles ordovícicos ibéricos similares a los de Libia, el noreste de Argelia y la península Arábiga.
“El descubrimiento e interpretación de estos valles subglaciares tiene repercusión a nivel mundial, por los datos que aportan a la reconstrucción paleogeográfica de la Europa peigondwánica, a la dinámica y alcance de la glaciación ordovícica y a sus implicaciones en el marco de la prospección petrolífera en el norte de África y Arabia, donde las rocas que almacenan muchos depósitos de crudo y gas son, precisamente, las areniscas que rellenan sucesivos ciclos de paleovalles excavados a finales de la época”, valoró.
En el estudio también participaron los geólogos de las constructores de los túneles de Pajares, Enrique Bernández y Manuel Hacar y el paleoglaciólogo francés Jean François Ghienne, de la Universidad de Estrasburgo.
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Testigos de sondeo que muestran cantos angulosos transportados por el hielo.

Estrías de deslizamiento entre estratos sucesivos producidas por el peso de hielo.

Geólogos estudiando las rocas que rellenan el paleovalle glaciar de Casares de Arbás.

Testigos de sondeo del túnel de Pajares que muestran cantos angulosos transportados por el hielo.



