Jueves 09 de febrero de 2012 | Actualizado a las 22:16 h.
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El trabajo de los expertos de la USAL ha permitido analizar desde el punto de vista físico las causas de las variaciones de los extremos climáticos y precisar “qué cambios se están produciendo en las masas de aire que llegan a la Península Ibérica, así como en la temperatura del mar”, según explicó la principal autora del trabajo e investigadora en el Departamento de Física General y Atmósfera de la USAL, Concepción Rodríguez, quien reveló que la tendencia de disminución de noches frías se corresponde con la obtenida a escala global según el IV Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Sin embargo, “el crecimiento de días cálidos en la Península Ibérica es superior que el obtenido globalmente para todo el planeta”.
Para explicar estas diferencias, el equipo científico vinculó el aumento de días cálidos con índices de teleconexión climática, que representan la variabilidad de las características de la atmósfera y de los océanos. “El tiempo que trae la masa de aire desde el norte de África es la principal causa del aumento de días cálidos, mientras que las noches frías dependen, principalmente, de la temperatura del mar del Atlántico norte”, explicó Rodríguez.
El estudio determina que el tipo de tiempo que provoca más noches frías es la depresión sobre del golfo de Génova, que aporta a la Península aire seco y frío del centro de Europa y establece que los cambios en el número de días cálidos y noches frías son más pronunciados en el suroeste y el noreste peninsular. A juicio de Concepción Rodríguez, “una de las causas probables de estos cambios es la variación de la temperatura superficial del mar en el Atlántico oriental”.
El pasado julio los investigadores presentaron en el Congreso de Estadística y
Climatología en Edimburgo (Escocia) su estudio para toda Europa en el que se revelaba un aumento “bastante significativo” de los días y noches cálidas para los veranos.
Hasta ahora, la mayoría de las investigaciones habían analizado los cambios de temperatura promedio a escala global que indicaban un aumento provocado “lo más probable” por factores antropogénicos.
