Martes 07 de febrero de 2012 | Actualizado a las 09:11 h.
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La crisis de la aerolínea ha saltado a la calle, en buena parte, porque los propios trabajadores han salido a ella. Pasquines, carteles, coches con megáfono. León, según los empleados, está en peligro, y la culpa, ese día, era de la Junta de Castilla y León. El consejero de Fomento, Antonio Silván, visitaba León un jueves. Acudía a la sede de la Delegación Territorial de la Junta. ‘El Lagartu’, quien suele aportar el material audiovisual para diferentes plataformas leonesistas, trató de plasmar aquel momento, en el que se llegó a vivir algún momento de tensión.
Son los propios trabajadores los que aportan su punto de vista sobre la situación y quienes explican los motivos que les han hecho armarse con silbatos, pancartas y cadenas, y llevar su protesta ante la presencia de quienes consideran que tienen que tomar las decisiones y salvar a la empresa para la que trabajan. El temor sobre su futuro, su destino y su sueldo una vez que Air Nostrum asuma, si finalmente lo hace, el destino del entramado de Lagunar, es el fondo de este documental que ya se puede visitar en youtube.
“Lagunair es el futuro y no el monopolio de Air Nostrum”, llega a afirmar una empelada de la aerolínea leonesa para la que “seguir trabajando en León” es la prioridad. Y considera que es algo que se podría haber producido si la Junta de Castilla y León hubiera mostrado a la aerolínea leonesa el mismo apoyo que ha concedido a Lagunair. “Maltratados, utilizados, engañados”. Así es como se sienten los que llevan varios días concentrándose allá donde hay representación de la administración autonómica en el día a día político de la ciudad de León, los que cortaron el tráfico en el centro de León y los que han llegado a realizar un encierro en las oficinas de la propia empresa.
Pero a tenor de lo que ha sucedido en el plano político en los últimos días, el futuro de los 150 empleados sigue sin determinarse. La situación “se mantiene como está”, según ha explicado el propio consejero de Fomento, Antonio Silván. Aunque esto signifique para ellos continuar, hasta que alguien diga lo contrario, con una incertidumbre que les provoca “rabia”. Y mientras eso sucede… “continuará. Buena suerte”.
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