Preparar para imprimir  Imprimir      Enviar por correo  Enviar por email         Cambiar tamaño de texto
COMUNIDAD 
La "irracionalidad y el sensacionalismo" pueden dañar las vacunaciones
El jefe del Servicio de Epidemiología dice que aunque es impredecible el comportamiento de la gripe A, cuantas más personas se vacunen, menos complicaciones habrá
  Vote:    
Resultado: 3 puntos3 puntos3 puntos3 puntos3 puntos   2 votos
Ical       29/11/2009
José Yáñez Ortega es el jefe de Epidemiología del Servicio de Sanidad de la Junta de Castilla y León en Burgos, en el que trabaja desde 1991. Por ello, es consciente de la existencia de una “crisis de salud pública” generada por el virus H1N1, más conocido como el virus de la gripe A. En este sentido, Yañez explica que este virus “inédito”, al que algunos definen como “una mala noticia envuelta en proteínas”, ha “recombinado” posiblemente en el cerdo, ya que éste “tiene la capacidad de infectarse tanto por virus humanos como por virus de aves, con lo que se convierte en un mamífero del que pueden surgir estos virus pandémicos”. Además, recalca que el virus de la gripe, que “está en continuo cambio”, tiene en este caso hasta un 30 por ciento de diferencias genéticas con el virus estacional, aunque se llame de la misma manera.

¿En qué medida son eficaces las vacunas, consideradas uno de los avances del siglo XXI?

Hasta el momento existen tres etapas en la vacunación. El término vacuna fue inventado por el cirujano inglés Edward Jenner en 1792, quien observó que las vacas ordeñadoras tenían una enfermedad que se llamaba vacuna, pero que por ello no se infectaban de la viruela humana, una enfermedad muy grave. Desde ese momento, la vacuna se ha demostrado como la medida más eficaz y más rentable de la salud pública para enfrentarse a las enfermedades. Muestra de ello es que en anteriores generaciones las enfermedades infecciosas ocasionaban hasta el 40 por ciento de la mortalidad y ahora se ha reducido hasta el uno por ciento. Desde las primeras vacunas de hace dos siglos se ha ido evolucionando y ya en los años 80 del siglo XX llegó una segunda generación de antígenos, que son las vacunas combinadas, que facilitan los calendarios. Se trata de nuevos adyuvantes que se añaden a los antígenos y hacen que haya una mejor respuesta.

¿Hacia dónde se dirigen los esfuerzos en la actualidad?

Ahora vamos hacia la biotecnología. Nuevas vacunas que no sólo previenen las enfermedades infecciosas, sino que también previenen el cáncer, como es el caso de la vacuna de la Hepatitis B y la del papiloma, que previene el cáncer de cuello de útero. El nuevo escenario del siglo XXI produce vacunas mediante la recombinación genética. Además ya no sólo se habla de prevenir en el caso de las vacunas, sino que también se habla de vacunas terapéuticas, es decir, que utilizando los conocimientos sobre las vacunas, se trata de influir en el curso y la historia natural de las enfermedades. Por tanto, el campo de las vacunas es eficaz y rentable. Se dice que en el caso de la vacuna estacional, por cada euro que se invierte en una vacuna, se ahorran dos en hospitalizaciones o complicaciones. Y es que, con la gripe no sólo hay que pensar en la mortalidad, sino también en las bajas, el absentismo y el gasto que ocasiona.

¿Más eficaz que rentable o más rentable que eficaz?

Yo diría que barata respecto de los beneficios que produce, y en cuanto a la eficacia estamos consiguiendo altas cotas, aunque es algo variable. Situaría a los dos aspectos en términos similares porque, evidentemente, ningún medicamento es eficaz al 100 por cien y las vacunas varían en eficacia. Hay muchos tipos de vacunas, las más eficaces son las vivas atenuadas, que al mismo tiempo pueden tener más efectos secundarios, como es el caso de la del sarampión o las paperas. Frente a las controversias que surgen ahora, hay que huir del irracionalismo y del sensacionalismo. Afortunadamente en España no hay movimientos anti-vacuna como pasa en otros países, por lo que los datos de cobertura son muy altos. Sin embargo, a veces, como ocurre con esta vacuna o cuando se produce una situación de crisis de salud pública como la de ahora, si se actúa irracionalmente y se cree lo que dice cualquiera, esa irracionalidad y ese sensacionalismo puede hacer daño a los programas de vacunación, que son eficaces y rentables.

¿Se conocen los posibles efectos secundarios de la vacuna contra la gripe A?

Hay evidencias ya suficientes. Francia ya ha presentado trabajos con más de 100.000 vacunados y la tasa de efectos secundarios está alrededor de cuatro por 100.000, es decir, que es similar a otras vacunas. No se está hablando de efectos locales como puede ser el dolor, sino de reacciones adversas que requieran más atención, lo que demuestra su seguridad. Además es segura porque, aunque se haya producido más deprisa que en otras ocasiones, se ha seguido el mismo procedimiento que se usa en la vacuna estacional. Utilizamos vacunas inactivadas y por lo tanto el virus está muerto, no es ningún virus vivo y lleva unos adyuvantes modernos para que den más respuesta. Lo que ocurre es que comunicar el riesgo y evaluarlo es muy difícil.

¿Es entonces el porcentaje de efectos muy similar al de la gripe estacional?

No hay estudios ahora mismo, porque existe un sistema de vigilancia de esas reacciones adversas, pero en principio no hay porque esperar más reacciones adversas que en otras campañas de vacunación.

¿Recomienda la vacunación de las mujeres embarazadas?

Naturalmente. Está evaluado el riesgo porque está estudiado que el embarazo es una condición que multiplica hasta por cinco el riesgo relativo en el último trimestre del embarazo. Es un riesgo muy alto. Eso quiere decir que es hasta cinco veces más frecuente la complicación de la gripe en una mujer embarazada que si no lo estuviera. Para ello, se ha elaborado una vacuna nueva que se llama Panenza, que no lleva adyuvante, precisamente para enfrentarse a ese riesgo, puesto que no hay estudios sobre esta vacuna en embarazadas. Ocurre como otros años con la gripe estacional, conforme progresa el embarazo progresa el riesgo. La eficacia de la vacuna se puede medir de dos maneras, eficacia de laboratorio-se toma medida de los anticuerpos que se dan en los vacunados- y eficacia clínica -ver que no adquieren la gripe las embarazadas-. Habitualmente no se mide la eficacia más que por la eficacia clínica.

¿Cómo explica que un alto porcentaje de profesionales sociosanitarios se nieguen a ponerse la vacuna cuando deberían dar ejemplo si es cien por cien fiable?

Aunque no hay movimiento anti-vacunas, los médicos y el personal sanitario también somos humanos y tenemos nuestros prejuicios, por lo que a veces nos dejamos influir por lo que se dice en un ambiente no científico y por lo que se ve en la calle. Sin embargo, quiero reivindicar ese quehacer científico del médico, porque aunque la medicina es superespecializada y no podemos saber de todo, es nuestra obligación comunicar el riesgo y evaluarlo. Es verdad que algunos han criticado la campaña, pero afortunadamente estamos en una pandemia de gravedad moderada. Pienso que el médico tiene que huir de esa irracionalidad y debe guiarse por las evidencias científicas y no por la opinión. El que se ha exagerado la campaña o que hay intereses de la industria son sólo opiniones y la ciencia es neutra en ese sentido.

Hace unos días se conocieron nuevos datos sobre esta enfermedad en Castilla y León y se habla de que ha habido un repunte tras una ligera caída. ¿A qué se puede deber?

En la Comunidad somos casi decanos en el Sistema de Vigilancia Epidemiológica. A través de 30 médicos voluntarios se vigila todos los años y con carácter semanal la incidencia de la gripe, que ahora mismo está entorno a 300 casos por 100.000. Es verdad que ha habido un pico, aunque no de una elevada incidencia, que coincidió con el puente del 1 de noviembre. El comportamiento no se puede predecir. Pienso que en las pandemias no hay patrones fijos. Ha habido una onda con intensidad moderada y que ha afectado principalmente a población joven. Así, aunque es impredecible el comportamiento de estos virus, se espera que pueda haber una incidencia mayor ya que toda la población es susceptible. Sin embargo, cuantas más personas vacunemos, menos complicaciones y menos incidencia habrá.

¿Quiénes considera que deberían ser los destinatarios de las vacunas sobrantes después de vacunar a los grupos de riesgo y al personal sociosanitario?

Hasta hace poco no se sabía si iban a ser necesarias una o dos dosis. Así, en principio hay evidencias de que no se va a utilizar más que una dosis, aunque se está pendiente de ensayos para ver si es necesaria en los niños de menos de dos años que tengan patologías. Hay cantidad suficiente para abordar ahora mismo estos colectivos a los que está indicada la vacunación, que son once patologías, los servicios esenciales y los trabajadores de los centro sociosanitarios. En vista de cómo evolucione se adoptarán medidas.

¿Por qué los niños entre 5 y 14 años siguen teniendo un mayor número de casos acumulados seguidos de los jóvenes entre 15 y 24 años?

En teoría es susceptible toda la población, pero a la vista de los datos epidemiológicos se está comprobando que por encima de 65 años existe cierta inmunidad cruzada, por lo que están enfermando e infectándose más personas en edades jóvenes. Esto significa que este virus no es 100 por cien nuevo, ya que sólo hasta un 30 por ciento es genéticamente nuevo.

El porcentaje de mortalidad por el virus H1N1 en la región se sitúan alrededor del 0,39 por 100.000. ¿Cómo valora ese dato?

Toda esta información que puede ser sensible o alarmista se centraliza en la Dirección General. Todos los años se medía la mortalidad de la gripe a través de sistemas aproximados, aunque no es fácil medir la gripe porque a la hora de imputar una causa de un fallecimiento pueden coincidir muchas. La gripe no sólo se mide por el número de fallecidos que produce, sino también por las hospitalizaciones y sobre todo, por el impacto que tiene en la sociedad y el coste que produce.

¿Cree que existe demasiado miedo o desconocimiento en la sociedad frente a la vacunación contra la gripe A?

En una primera etapa, en la que había más sensacionalismo con las muertes, la gente podía estar ávida. Ahora quizás la gente está más informada y está viendo que la gravedad no es precisamente elevada, por lo que pueden actuar basándose más en prejuicios y racionalismos de los efectos secundarios. Esto hace que la gente sea reacia a la vacunación, incluso el personal sanitario. Hay que ser un poco prudente, es decir, ni ser catastrofista porque se trate de una pandemia ni banalizar el asunto. Es un virus nuevo y el comportamiento es impredecible, por lo que hay que estar vigilando lo que está pasando. En un virus de la gripe hay que considerar dos factores, que tenga capacidad de transmisión entre la población y la gravedad. La prudencia y la vigilancia epidemiológica es lo que nos debe guiar para no adoptar posturas extremas.

¿Cómo ve el funcionamiento de las campañas de vacunación?

En general, es un mundo muy dinámico. Se ha cambiado el calendario de vacunación once veces desde 1991 y sin embargo, son bien aceptadas. En el caso de la Hepatitis B en escolares, alcanzamos cifras superiores al 97 por ciento de cobertura, lo que quiere decir que los adolescentes están vacunados y que es ampliamente aceptada la vacuna. Esperemos que todas estas crisis de salud pública no afecten a la aceptación de las vacunas como una de las mejores herramientas para la salud pública.

Vote:    
Resultado: 3 puntos3 puntos3 puntos3 puntos3 puntos   2 votos
Compartir noticia:            
Preparar para imprimir  Imprimir      Enviar por correo  Enviar por email         Cambiar tamaño de texto
Todas las noticias
Todas las noticias
Diseño WebGrupoSolnet Powered by
SPC v2009 ®