Opinión
OPINIÓN POR LUIS ARTIGUE
La Semana Negra de Gijón o tranquila querida no te inquietes al saludarme pues la maté con la otra mano
¿Cuándo se darán cuenta los más de cien escritores que pululan por la Semana Negra que actualmente se está celebrando en Gijón de que yo no soy el narrador de esta historia sino que soy el asesino?
09/07/2014
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LA NOTICIA ILUMINADA DEL DIA
Oh, aferrado con las manos desnudas al relámpago de la emoción en estos días voy en efecto cada tarde a Gijón, ciudad marítimamente lluviosa y apoteósica, un clásico del sadomasoquismo placentero, a esa festiva convención de escritores insólitos y lectores heterodoxos llamada la SEMANA NEGRA.

¡Viva el mundo bien empalabrado!

Y, nada más llegar, noto que Gijón se ha transformado. El elogio del horizonte convirtiendo el viento en una droga opiácea. Calles en las que laten el misterio y el delito. Una ciudad protagonizada por la turbiedad moral, el miedo y el encubriento como las de las novelas de Willian Gordon.

Leon Arsenal, el mago de la novela histórica que viene a presentar su novela CORAZÓN OSCURO, me invita a una cerveza, y me habla de política, y de responsabilidad cívica, y del verdadero sentido de la democracia, que no es el de la dictadura de la mayoría: reconozco el sentido común en cuanto lo veo y tú tienes sentido común. Saludo con renovado afecto a Carlos Salem, un tipo que no tiene que hacer demasiados esfuerzos para resultar inquietante. Me fascina Carmen Moreno mientras presenta su novela de género y casi de transgénero PRINCIPITO DEBE MORIR. Charlo con Agustín Fernández Mallo, un friki con éxito, sobre su última novela fragmentaria titulada LIMBO. Ceno con Davis Torres y José Carlos Somoza. Laura Muñoz, chica que parece llevar siempre el corazón en la mano cuando te mira, saca preciosas fotos psicológicas de todo mientras todo está sucediendo…

Ninguno se da cuenta…

Regreso a León de madrugada con la certeza de que ningún lugar mejor que Gijón durante la Semana Negra, esa ciudad con noche que parece de cine de terror de arte y ensayo, esa ciudad con días que se ven en blanco y negro como las películas de Bogart, para investigar de verdad las sombras y los recovecos de la realidad y de la mente y para desentrañar el fatalismo, la culpa, la suplantación, el miedo sobrenatural y las historias que se complican hasta extremos tenebrosos…

Al llegar a casa tarde y con el rostro atravesado por tanto brillo mi mujer inicialmente parece que sabe de que turbiedad vengo y se diría que hasta rehúye saludarme. 

Tranquila, no se han dado cuenta y aún creen que soy el narrador y no el asesino.

Y venga, ven, agárrate a mí y no te inquietes que la maté con la otra mano.

Luis Artigue

www.luisartigue.es

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