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Un entierro donde el humor fue el hilo conductor gracias a las viudas desconsoladas que entre pañuelo y pañuelo lloraban la muerte de Don Carnal o de un más que simpático obispo interpretado por el concejal de Parques y Jardines, Julio Cayón, que bendijo a todos los leoneses que dieron paso al cómico desfile.
Un entierro que corrió las principales zonas del casco histórico de la capital para culminar en la Plaza Don Gutiérrez donde ardió la sardina a la par que los leoneses disfrutaron de una rica sardinaza.
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En entierro de la sardina recorrió las principales calles del casco histórico de la capital.
León recupera así este entierro que para muchos representa el triunfo de Don Carnal sobre la Cuaresma y que según cuenta tiene su origen allá en el siglo XVIII cuando una carreta de sardinas destinadas a ser alimento de los ciudadanos durante la vigilia de Cuaresma, sardinas que sin embargo llegaron podridas y fueron enterradas.
Una fiesta con la que Don Carnal dice adiós hasta el año que viene para dar paso a la Cuaresma. Ahora quien lo haya disfrutado este miércoes puede decir alto y claro eso de 'que me quiten lo bailao'.
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Más de una decena de mujeres lloraron la muerte de la sardina.