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OPINIÓN POR PACO LABARGA
La Sagrada Familia o la apología del adulterio
Ante la insistencia de Rouco Varela de que “sin la familia cristiana...
08/01/2010
ORO, INCIENSO Y BIRRA
... Europa se quedaría sin hijos, sin el futuro de la vida”, hay que recordarle a este bienamado hematoma (cardenal) que, se mire como se mire, la Sagrada Familia no es otra cosa que el resultado de un adulterio y que la Virgen se las apañó muy bien sin su marido a la hora de quedarse preñada. Al crédulo de San José lo cagó la Paloma y el pobre no sólo se tragó la patraña, sino que ahora Rouco pretende que nos la traguemos también nosotros, pero gratis, porque, a fin de cuentas, él vive a cuenta de esa mentira original, pero nosotros no, nosotros vivimos a costa de otras mentiras.

En fin, el caso es que, adulterios aparte, ya nació el niño Jesús, ¡albricias!, y ahora tiene que engordar para cuando en Semana Santa se haga la matanza entre la dicha y el alborozo de los hosteleros rurales.

Y en éstas andábamos cuando le empezaron a salir los muertos del armario a Díaz Ferrán, un tipo que no dudó en arruinar sus propias empresas para darle lecciones a Zapatero sobre cómo gestionar la economía de España, aplicando el principio muy español de que "como no sé arreglar mi casa, me dedico a arreglar la del vecino".

Para resumir: lo que Díaz Ferrán quería en realidad era que Zapatero hiciera por él lo que su amiga Esperanza Aguirre, avalarle créditos de Caja Madrid, en la que además es consejero, para seguir con el fraude. ¡Hay que ver, un alto cargo de una Caja que se concede créditos a sí mismo! Ni en León se ve algo parecido... o sí, o yo qué cojones sé.

(Para Díaz Ferrán, Aguirre es su última Esperanza)

En fin, que puestos a ser originales, en vez de la reforma laboral que tanto cacarean Díaz Ferrán y sus acólitos (anónimos la mayor parte de ellos), lo que habría que hacer de una puta vez es una reforma empresarial, porque malicio yo ‘pa’ mí que lo que a este país le está hundiendo de verdad no son los trabajadores ni sus contratos miserables, sino tanto analfabeto e indocumentado como anda por ahí dirigiendo los destinos de la economía, de la empresa y de la política. El mecanismo es sencillo: pones a uno de estos lamelibranquios al frente de una empresa (¿cuándo he dicho yo un periódico?). Como no tiene ni puta idea, va y la arruina como un Díaz Ferrán cualquiera y le echa la culpa al Zapatero de turno, el cual, como está rodeado de lameculos que sólo pretenden dorarle la píldora diciéndole lo que quiere oír, van dando largas y posponiendo el problema hasta que explota y todo se enmierda. Es entonces cuando aparece la solución mágica: echar a la calle a los únicos que trabajan, porque son un mal ejemplo para el resto de parásitos sociales, incrustados como almorranas en las empresas y en la política y que sólo aspiran a aspirar cocaína, a ingerir whisky y a tomar decisiones políticas y empresariales bajo los efectos de dichas sustancias. La cosa es segura: si sale mal siempre hay un Zapatero culpable y remendón.

Lo de Caja España, en cambio, es otra cosa. Aquí, empresarios, políticos y sindicalistas se han conchabado para esquilmar a la entidad bancaria otrora prestigiosa (eso sí, llenándose la boca con que es de todos... de todos ellos). Se conceden créditos y prebendas los unos a los otros y, cuando ya tienen a la pobre Caja al borde de la quiebra, apelan al Banco de España, pero al Bando de España también se la pela y... nada, a poner el dinero de todos para que se lo vuelvan a llevar crudo los mismos. Y mientras, los pensionistas yendo con la cartilla al banco para que los sigan engañando con unas entradas para el ciclo de cine de la Obra Social y, si acaso, unas sartenes... Y los otros diciendo que el honor de León está a salvo en la fusión y esto y lo otro y lo de más allá.

A otra cosa, manda cojones, a Luis Yáñez, todavía vivo y todavía eurodiputado, y a su señora, también diputada, les impidieron la entrada en Cuba, pero eso no fue lo peor, lo peor fue que se la permitimos aquí. Tendríamos que haberlos enviado a Marruecos a ver si nos deshacíamos de ellos como los marroquíes pretendían hacer con la Aminatu de los huevos.

Otra de la que no hay manera de deshacerse, como de Luis Aznar, es Cristina Narbona, que ahora suena como sucesora del apesebrado presidente del IPCC, Rajendra Pachauri, a quien paga el Gobierno español para que ande todo el día dándonos por el culo, habida cuenta de que el resto de países no le hace ni puto caso.

La Narbona ésta es un personaje siniestro al que odio profundamente, porque pretende que yo, que vivo muy agustito en el Bierzo, donde hay agua ‘pa jartar’, sólo gaste 60 litros al día, y todo a causa de que en lugares como Líbano, Israel o Etiopía tienen que lavarse la cara a salivazos, debido a la escasez. O sea, la misma razón por la que la guarra de la Maruja Torres afirma que no sólo no se ducha todos los días, sino que cuando mea, además de mojarse los pelos de su, barrunto, nada apetecible coño, encima no tira de la cadena. Razón tiene Rouco: se están perdiendo los valores.

Bueno, que me he cansado de decir obscenidades y palabras soeces y como hagan aquí como en Irlanda, donde ahora es delito la blasfemia, me van a sodomizar con un formón.

Así que ahora voy a arrepentirme y a rezar un poco a ver si quedo perdonado para una temporada y luego que os vuelvan a dar a todos mucho por el culo. Amén.

PD: El genial Antonio Núñez (columnista del Diario de León) venía a decir el otro día que los políticos son el problema supremo, porque están en el origen del resto de los problemas. Cuando yo decía esto hace años me decían que era un tirado al monte y mis buenos disgustos me costó. En fin, por lo menos a Antonio Núñez lo lee mucha gente y algo sacará en limpio, la gente y él.

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