El Partido Popular de Castilla y León asume en su Ponencia Política, que elevará a debate en el XI Congreso Regional, previsto para el próximo 25 de octubre, en Valladolid, un apartado con ocho propuestas de reforma parcial de la Constitución Española, iniciativas para profundizar en el Estado de las Autonomías y la revisión del Senado para potenciar su papel de Cámara territorial, pero sin que ello suponga la alteración del número de senadores que representan a la Comunidad Autónoma.
Los redactores de la Ponencia Política -Carlos López Riesco, Santos Villanueva, Josefa García Cirac y Magdalena Rodríguez- dan relieve a las propuestas de reforma de la Constitución, apuntadas por el PP en el ámbito estatal y también por el presidente regional de la formación, Juan Vicente Herrera, y reafirman los valores de la España de las Autonomías frente a “la amenaza” nacionalista. Así, entienden que los principios de lealtad constitucional, unidad de mercado, cooperación y colaboración entre administraciones públicas se deben constitucionalizar.
Además incluye fijar un número de competencias que el Estado no puede delegar, declarar irrenunciables e intransferibles las competencias exclusivas del artículo 149.1; definir la competencia legislativa del Estado en reformas de ordenación, territorial, urbanismo e inmigración; atribuir a las Cortes Generales la competencia exclusiva para la regulación de la enseñanza de la lengua oficial del Estado; fortalecer la autonomía de las entidades locales; actualizar los procesos de reforma de los Estatutos de Autonomía; elevar a dos tercios la mayoría para modificar los estatutos de autonomía y establecer el recurso previo de inconstitucionalidad para las leyes de aprobación y reforma de los estatutos.
Para profundizar en el Estado de las Autonomías, los ‘populares’ de Castilla y León solicitan la regulación en una fecha estable del Debate sobre el Estado de las Autonomías, que sería todos los años no electorales y antes de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado; institucionalizar y dar contenido específico a la Conferencia de Presidentes; potenciar las Conferencias Sectoriales; fijación de criterios objetivos en las inversiones del Estado con criterios de solidaridad y no de “pago a deudas políticas” y cerrar Pactos de Estado sobre las sedes del Patrimonio Nacional y sobre la defensa y promoción de la lengua castellana.
Mayor autogobierno
En seis apartados en los que desgranan 141 propuestas, los redactores de la ponencia abogan por más autogobierno para tener más progreso, lo que supone el desarrollo de todos los contenidos del nuevo Estatuto de Autonomía, tanto en el plano normativo, como de instituciones y órganos y derechos civiles y sociales, recogidos en 16 nuevas competencias exclusivas, 10 de desarrollo normativo y 6 de ejecución de la legislación estatal.
Desde la defensa del autonomismo útil y constitucional, los ‘populares’ reafirman que el mapa territorial de la Comunidad está cerrado y defienden la integridad de Castilla y León, en particular ante las pretensiones de los nacionalistas vascos sobre el burgalés Condado de Treviño. “Cualquier postura que defienda una marcha atrás, sencillamente va contra el futuro”, señala en referencia a la consideración estatutaria de Castilla y León como una comunidad histórica y cultural.
Pesimismo socialista
“Eso no parece entenderlo el PSOE, pese a que prestó su apoyo a la definición de Castilla y León, y de nuevo, por motivos estrictamente políticos, mantiene continuos equilibrios con algunos representantes provinciales para reconocer sensibilidades especiales”, censura el texto político, en el que se tilda de “estéril y contraproducente cualquier debate sobre un mapa territorial, ya cerrado”.
Pero hay más crítica a la oposición socialista, en la línea de denuncia reiterada sobre su falta de compromiso con la Comunidad. “A pesar de las nuevas caras, los socialistas mantienen una actitud de pesimismo estructural, que no se corresponde con la situación que perciben la mayoría de los ciudadanos, y ofrecen una alternativa triste y sin esperanza”. Anteponen estos hechos a que el PP siempre ha creído en “nuestra tierra, en sus gentes y en su capacidad de iniciativa, porque no estamos en el lamento permanente ni en la resignación, sino en el trabajo y en el esfuerzo común”.
El PP de Castilla y León se define como una opción política de centro reformista, cuyo eje es la libertad y la dignidad de las personas para alcanzar el mayor progreso económico y social en el marco de una nación única, aunque diversa y plural. Todo ello, explica, “sin dirigismos o paternalismos de raíz socialista”, si bien colocan a la persona en el centro y el diálogo y la negociación como ejes de la acción de gobierno.
La unidad, solidez y coherencia del partido, que lleva 21 años en el Gobierno autonómico, no servirán si no ofrecen a los ciudadanos nuevas necesidades: “Es momento de renovar y difundir nuestro proyecto político, de proponer ideas sugerentes y atractivas”, afirma. Sin embargo, la ponencia reivindica que sus dirigentes aplican cada día proyectos de apertura y no necesitan el “lavado de cara” cuando se acercan las elecciones. “Asumimos la proximidad de los castellanos y leoneses como algo cotidiano, y no necesitamos vender cambios de imagen cuando se acercan unas elecciones”, proclama, aunque si aboga por “redoblar esfuerzos” para que la sociedad les siga viendo como un partido de futuro, abierto a todos y con “pasión” en el trabajo por los ciudadanos.