En lo más profundo de la montaña leonesa se halla La Omañuela, uno de los pueblos con mayor encanto de la provincia leonesa. Su impresionante simbiosis con el medio ambiente, su sabor rural y sus paisajes infinitos a los ojos hacen de él uno de los más bellos rincones de la provincia.
El visitante tendrá oportunidad de disfrutar de una mañana en plena naturaleza, descubriendo, aprendiendo y valorando los distintos recursos de la zona. La Omañuela ha sabido conservar, en parte por su aislamiento, muchas de las formas de vida tradicionales, que la presencia de un guía te ayudará a interpretar.
Podrás conocer la vegetación de la ribera y del valle, a diferenciar los distintos árboles por sus características y con sus nombres locales. Los robles, los tan característicos robledales de estos valles de montaña, albergan una rica e interesante variedad de fauna, algunos topónimos locales, te permitirán descubrir el uso que antes se daba a los sitios o el habla tradicional. Te resultará interesante aprender a interpretar el paisaje; por qué aquella ladera está poblada de piornos y la otra de robles: todo tiene sus razones. Te enseñaremos a descubrirlas.
Entre los muros del pueblo podrás contemplar el buen hacer de la arquitectura tradicional, de la optimización de los recursos locales. La iglesia en su sencillez, el puente de "tapines", como se hacían antes, las casas de piedra, con el tejado de paja de centeno, era lo que había... rememoran el reciente pasado de nuestra identidad rural.
Las solanas cultivadas de centeno, que una vez molido en molinos tradicionales, servía para amasar ese pan oscuro y recio, base de la alimentación de las gentes.
El río, natural, sin regulación artificial en cabecera, se nos muestra rico y vivo en su continuo devenir, creciendo en primavera, con el deshielo y acusando el estiaje a final de verano.
Los juegos tradicionales, "la chita", que tantos ratos de entretenimiento permitieron, cuando no había otros modos de divertirse entre los vecinos.
Y las zancas, sin duda uno de los símbolos de la identidad de Omaña, empleadas hasta hace bien poco, cuando los puentes eran raros en el valle y era necesario cruzar a la otra orilla para trabajar las tierras.