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He escuchado dos formas de proponer la fusión de la Cajas de nuestra región, que claramente responden a dos estrategias políticas. La del partido Popular que quiere una única Caja y la del partido Socialista que propugna dos grupos que agrupen a todas las demás, uno liderado por la actual Caja España, con la suma de algunas de las ahora fuera de su órbita y el otro que encabece Caja Duero, con alguna adicción también. Los populares saben que su dominio político en Castilla y León se prolongará por lo menos para dos legislaturas mas y les interesa una Caja única para manejar todo lo que puedan controlar y que, nadie lo dude, tendrá la sede central establecida en Valladolid. Los socialistas tampoco son tontos y saben que a corto y medio plazo, no es bueno para ellos, ni para León que perdería la baza de ser importante en este aspecto, casi el único que nos han dejado. Eso sin contar con la pérdida de puestos de trabajo, brutos y netos, que se amortizarían o se traspasarían a la insaciable provincia vecina.
Ahora parece que se inventan un híbrido que pocos entienden. Un supuesto “Grupo de Cajas de Castilla y León”, con la pretensión de manejar desde Valladolid, a las seis que actualmente existen. Eso sí, dicen que manteniendo su autonomía y la convivencia de todas ellas en su respectivas sedes actuales. Como carta a los Santos Inocentes, no está mal pensado. Las Cajas siguen igual, pero se crea un Ente coladero, donde colocarán a no menos de 50 ó 60 personas, políticas desde luego, que salvo para ser comisarios de sus respectivas formaciones, no se para que servirían. El Sr. Valladolid de la Riva, ¿o es León?, (vaya lapsus), está dando saltos en su despacho que, menos mal, tiene techos altos. Así también pueden compensar los mas de 50 puestos de trabajo que se perdieron cuando el BBVA, decidió cerrar su Dirección Territorial de Castilla y León, traspasando puestos y personas a La Coruña, ante la conformidad de la Junta. Es verdad que se trata de una entidad privada y una decisión empresarial de su competencia, pero no es menos cierto que se puede negociar y presionar, para evitar la pérdida de esos empleos y de todo lo que acarrea ser el centro de decisión de un territorio tan amplio. En la actualidad, los cientos de oficinas repartidas por la Autonomía van a reportar a Galicia, algo muy natural geográficamente hablando. No hay mas que ver el mapa y situar Soria, Ávila o Burgos en relación con La Coruña.
Por lo demás, nada nuevo. Siguen las divagaciones sobre como se materializarán las ayudas que, con nuestros impuestos, se van a repartir entre Cajas y Bancos de forma anónima sin que los paganos podamos conocer cuanto y a quién se lo damos, tal y como pide Alfredo Sáenz. Por cierto que los dos grandes, Santander y Bilbao (por abreviar), han publicado sus resultados económicos, referidos al 30 de septiembre. Haciendo cálculo para elevarlos a lo que serán a fin de año, siento mucha pena. El Santander solo va a ganar unos nueve mil millones de euros y el Bilbao, rondará los siete mil. Entre los dos, cada día de los 275 laborables que abren sus puertas, llevan a su cuenta de ganancias unos 57 millones de euros. En idioma de hace pocos años, serían aproximadamente 9.500 millones de pesetas en beneficios ¡¡¡¡¡¡¡¡por cada día de trabajo!!!!!!!! Está muy claro que necesitan ayudas. ¿Servirán para repartir suculentos beneficios entre sus accionistas?
PD. En el artículo anterior que me han publicado, confundí al señalar que la reunión del G.20 se celebraría en New York, cuando en realidad será en Washington. Pido disculpas.
