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La mayoría supera el medio siglo de vida y sorprende ver a jubilados y a amas de casa pancarta en mano y silbato a todo tren. Digo yo que si lo hacen no será por gusto. Dos antenas de telefonía móvil y otra a medio instalar están haciendo que nuestra tercera edad se haga oír. Aunque me temo que no se les esté haciendo mucho caso.
En Ubrique, el pueblo de Jesulín el torero, intentaron instalar una de esas antenas para tener mejor cobertura en el valle. El pueblo entero se echó a la calle y hasta el alcalde tuvo que reunirse con la compañía de telefonía móvil y los representantes del pueblo.
En Ubrique no tardaron una semana en quitar la antena. ¿Y qué tienen los andaluces que no tengan los leoneses? Seguro que nada, quizá hagan más ruido y armen más follón pero lo tienen igual de claro que los abuelos y abuelas de Cantamilanos.
Ninguno está dispuesto a que su barrio acabe convirtiéndose en una sede para las antenas.
