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Una vez finalizada la jornada de caza, en torno a las 14 horas, los propietarios de los perros encargados de rastrear y recoger las piezas comenzaron a notar los primeros síntomas en los animales que, en algunos casos, se agravaron al llegar a sus casas. Al sospechar que podrían haber ingerido veneno se pusieron en contacto con la ONG SOS Life+Veneno que activó el dispositivo orientado a detectar indicios de intoxicación en la zona. Tras rastrear la finca, propiedad de la Casa de Alba, los agentes del Seprona constataron que a lo largo del latifundio había multitud de cebos envenenados así como diversos animales muertos por lo que procedieron a abrir una investigación del suceso además de ordenar el análisis de los cadáveres para tratar de esclarecer qué sustancia o sustancias provocaron su fallecimiento.
Por el momento, la investigación continúa en curso a la espera de determinar la autoría del suceso.
